LANOTA– La dimisión de Josefa González-Blanco como embajadora de México en el Reino Unido, oficializada el pasado 7 de enero, no se produjo en un ambiente de reconocimiento diplomático, sino bajo el peso de múltiples acusaciones de trabajadores que señalan malos tratos y un clima laboral deteriorado.
DENUNCIAS Y UN AMBIENTE DE TENSIÓN
De acuerdo con un reportaje publicado por El País, la exembajadora acumuló 16 denuncias formales por hostigamiento, uso cuestionable de recursos y una gestión que, según los empleados, debilitó la relación bilateral. Desde 2021, más de 40 trabajadores abandonaron la sede diplomática, lo que redujo drásticamente la plantilla y dejó a la representación con menos de la mitad de su personal.
RATIFICACIÓN Y REEMPLAZO
González-Blanco había sido ratificada por el Senado en marzo de 2021 y asumió funciones en abril de ese mismo año. Su salida fue acompañada por el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien informó que Alejandro Gertz Manero recibió el beneplácito para ocupar la embajada en Londres. En redes sociales, la exfuncionaria felicitó públicamente a su sucesor, asegurando que su labor contribuirá a fortalecer los vínculos bilaterales.
UN PASADO MARCADO POR POLÉMICAS
La trayectoria de González-Blanco ya había estado marcada por controversias. En 2019, renunció a la Secretaría de Medio Ambiente tras el escándalo por retrasar un vuelo comercial en Mexicali, hecho que el entonces presidente López Obrador calificó como un acto de prepotencia. Ese antecedente volvió a cobrar relevancia tras las denuncias en la embajada.
“LA CASA DEL PERRO”
Testimonios de trabajadores señalan que la exembajadora aplicaba un castigo conocido como “la dog house”, que consistía en aislar a empleados, negarles información y prohibir al resto del personal tener contacto con ellos. “Te congela, te deja de hablar y simplemente dejas de existir”, relató una fuente bajo anonimato.
CONSECUENCIAS EN LA SALUD Y EL TRABAJO
Exfuncionarios y empleados aportaron documentos de renuncias y resoluciones del Comité de Ética, asegurando que el ambiente de acoso tuvo consecuencias graves en la salud. Una trabajadora fue hospitalizada por burnout, mientras otra perdió un embarazo debido al nivel de presión y hostigamiento. “Nunca me había sentido tan desprotegida en el servicio exterior”, declaró una fuente con más de dos décadas de experiencia.
RELACIÓN BILATERAL EN PAUSA
Mientras González-Blanco defendía públicamente que la relación con Reino Unido era sólida, empleados sostienen lo contrario: ausencia de vínculos académicos, falta de cooperación internacional y reuniones de alto nivel canceladas por falta de gestión. “Somos un barco a la deriva, donde Josefa hace lo que se le da la gana”, resumió un trabajador.
RESPUESTA DE LA EXEMBAJADORA
Consultada por El País, González-Blanco negó las acusaciones y afirmó que su gestión se enmarcó en un compromiso con un ambiente respetuoso, la rendición de cuentas y el fortalecimiento de la relación bilateral a través de una agenda amplia de cooperación política, cultural y económica.
Síguenos en @LaNotaDeMexico







