Indiferencia en Morelos: Gobernadora minimiza reclamos por Kimberly y Karol como “estrategia política”

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Protestas contra la gobernadora de Morelos Margarita Saravia por la indeferencia frente a feminicidios.

LANOTA.- Morelos se desangra, pero su gobernadora prefiere hablar de “política”. En un estado donde la narrativa de la Cuarta Transformación se jacta de una bandera feminista, la realidad ha propinado un golpe de realidad devastador. 

Mientras las familias de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) velan a sus hijas, la mandataria Margarita González Saravia ha optado por un discurso que elude la autocrítica institucional para centrarse en el “oportunismo político” de sus detractores.

La frialdad en la respuesta oficial no es solo una omisión administrativa; es una afrenta directa a una comunidad universitaria que, con 50 mil estudiantes, se siente hoy más vulnerable que nunca.

EL DISCURSO DEL DESVÍO: CUANDO LA VÍCTIMA ES EL GOBIERNO

En una conferencia de prensa que debió ser de rendición de cuentas, González Saravia minimizó la indignación social al sugerir que las protestas están contaminadas por intereses particulares. Al ser cuestionada sobre la crisis de seguridad, la mandataria sentenció:

“También hay oportunismo político. Cada vez que surge algún momento de tensión o de problemática siempre va a haber personas que lo aprovechen para sus intereses muy particulares”.

Esta postura, que intenta descalificar el legítimo reclamo ciudadano etiquetándolo como estrategia opositora, muestra una alarmante falta de sensibilidad. Mientras la gobernadora se dice respetuosa de la “libertad de expresión”, las calles de Morelos exigen, no permiso para hablar, sino el derecho a vivir.

KIMBERLY Y KAROL: LAS VIDAS QUE EL ESTADO NO PROTEGIÓ

El contexto de la violencia en Morelos no es una “percepción política”, es una estadística de muerte. Los casos de Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo, ambas de apenas 18 años y estudiantes de la UAEM, han marcado el punto de quiebre.

  • Kimberly Joselín: Reportada como desaparecida tras ser vista por última vez cerca de su centro de estudios. Su cuerpo fue localizado días después. Aunque hay un detenido vinculado a proceso, la captura no borra la falla preventiva de un estado que permitió su desaparición.
  • Karol Toledo: Un caso que espejea la misma tragedia. Desaparición en zonas supuestamente transitadas y un hallazgo sin vida que confirma el patrón de desprotección en los perímetros universitarios.

Estas jóvenes no son cifras; son el rostro de un sistema de seguridad que ha fallado en garantizar corredores seguros para las mujeres. La respuesta de la “gobernadora feminista” ha sido prometer seguimiento, una promesa que suena hueca frente a la toma de instalaciones y las marchas que hoy paralizan los municipios del estado.

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UNA UAEM EN PIE DE GUERRA ANTE EL SILENCIO OFICIAL

La indignación no es “oportunismo”, es supervivencia. La comunidad de la UAEM ha respondido con una movilización orgánica que la administración estatal parece no dimensionar. Desde vigilias hasta jornadas de búsqueda encabezadas por alumnos —tareas que le corresponderían a la Fiscalía—, los estudiantes han suplido la inacción gubernamental.

Las exigencias son claras y van más allá de las palabras de solidaridad que la gobernadora dice haber tenido con las familias. Los colectivos exigen:

  1. Seguridad real en los campus y rutas de transporte.
  2. Protocolos de búsqueda inmediata que no esperen las burocráticas 72 horas.
  3. Cese a la revictimización y al uso de etiquetas políticas para desviar la atención de los feminicidios.

LA DEUDA DEL FEMINISMO DE ESTADO EN MORELOS

Para una administración que se alinea con los principios de la 4T, la brecha entre el discurso y la práctica es cada vez más ancha. La solidaridad expresada en comunicados oficiales contrasta con la realidad de un estado que llega a las vísperas del 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer) con las manos vacías de resultados y llenas de retórica defensiva.

El gobierno de González Saravia se dice democrático porque “no reprime”, pero la omisión y la descalificación de la protesta también son formas de violencia institucional. La verdadera justicia no llegará con vinculaciones a proceso aisladas, sino con la aceptación de que en Morelos, ser estudiante y ser mujer es hoy una actividad de alto riesgo.

PUNTOS CLAVE DE LA CRISIS

  • Falta de empatía: La gobernadora Margarita González Saravia calificó como “oportunismo político” las críticas derivadas de la crisis de feminicidios.
  • Víctimas estudiantiles: La comunidad de la UAEM exige justicia por los feminicidios de Kimberly Joselín Ramos y Karol Toledo, ambas localizadas sin vida tras desaparecer.
  • Fallas preventivas: Las desapariciones ocurrieron en zonas cercanas a centros de estudio, evidenciando la falta de vigilancia en perímetros escolares.
  • Movilización masiva: Estudiantes mantienen la toma de instalaciones y marchas en diversos municipios ante la inseguridad que afecta a 50 mil alumnos.
  • Contradicción política: Se cuestiona la sensibilidad de una administración que se dice feminista pero que prioriza la confrontación política sobre la crisis de seguridad de género.

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