Disputa económica y traición: Revelan detalles del asesinato del tecladista de Camilo Séptimo y familia

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La banda Camilo Séptimo rompió el silencio.

02/09/2026

LANOTA.MX.- Un pacto de negocios que prometía acuerdos fructíferos terminó convertido en una celada mortal dentro de una torre residencial de la exclusiva Zona Esmeralda, en Atizapán de Zaragoza. La tarde del 1 de septiembre de 2026, un penthouse del fraccionamiento Grand Viure albergó un crimen múltiple que segó la vida de cuatro personas y sacudió los cimientos de la industria musical independiente. 

Entre las víctimas se encuentra Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista y fundador de la banda Camilo Séptimo, cuyo asesinato revela los alcances más oscuros de una traición gestada desde el círculo íntimo de sus relaciones comerciales.

LA CITA PACTADA Y EL INGRESO DE LOS AGRESORES

El engranaje delictivo comenzó a girar a las 17:24 horas, momento en el que Diego Sebastián “N” cruzó los filtros de seguridad del complejo habitacional a bordo de un automóvil Kia gris dotado con placas falsas de un modelo Ónix. Las cámaras de vigilancia del edificio captaron al individuo portando una gorra, gafas oscuras, chamarra negra y una mochila, mostrando total serenidad mientras abordaba el elevador. 

Debido a que el músico aún no arribaba al sitio, fue Ana Paula Barragán, esposa del tecladista, quien le abrió la puerta al socio de su pareja, permitiendo el acceso sin sospechar el desenlace fatal.

LA NEUTRALIZACIÓN EN LA ALCOBA Y LA VÍCTIMA SILENCIADA

Ya en el interior del inmueble, el presunto autor intelectual sometió con extrema rapidez a la mujer y a la hija menor de ambos, presuntamente utilizando un arma dotada de silenciador para impedir que las detonaciones alertaran a los vecinos o al personal del edificio. 

Siguiendo órdenes del agresor, la madre habría atado de forma preliminar al golden retriever de la familia para evitar ladridos, aunque el animal terminó maniatado y ejecutado junto a ellas. Los cuerpos sin vida de Ana Paula —quien cursaba el cuarto mes de gestación— y de la pequeña de tres años fueron localizados posteriormente en el baño de la recámara principal, ambos con heridas mortales en la cabeza.

EL REFUGIO BAJO LA CAMA Y EL DESTINO DE LA EMPLEADA

Mientras el ataque se consumaba en la alcoba principal, la trabajadora doméstica de 21 años permanecía en otra sección de la vivienda en compañía del hijo menor del matrimonio, de seis años de edad, resguardados juntos momentos antes de que la empleada fuera interceptada y asesinada en el área de servicio. 

En medio del terror, el niño logró ponerse a salvo al ocultarse directamente debajo de la cama, permaneciendo inmóvil y completamente ileso durante el desarrollo de la masacre. Con el dominio absoluto del domicilio, el agresor principal se apostó en la sala a aguardar el retorno del músico.

LA LLEGADA DEL MÚSICO Y EL CLÍMAX DE LA VENDETTA

Minutos más tarde, el compositor de Camilo Séptimo cruzó la puerta de su hogar y se topó cara a cara con su socio. Las indagatorias ministeriales señalan que el móvil del crimen giró en torno a una disputa económica por una cifra cercana a los 300 mil pesos y fricciones mercantiles acumuladas. 

Tras una fuerte discusión en la que Jonathan descubrió la ausencia y el destino de su familia, el atacante lo inmovilizó, lo amarró, lo amordazó y le disparó directamente mientras se encontraba sentado en el sillón de la sala. En el exterior del complejo, el chófer y cómplice, Gerardo Cisneros, aguardaba a bordo del vehículo, cometiendo el error de registrar su licencia de conducir en la caseta de vigilancia.

LA ALERTA PREVENTIVA Y LA CAÍDA DE LOS IMPLICADOS

El velo de impunidad comenzó a desvanecerse gracias a los protocolos de seguridad que la propia víctima activó horas antes ante su desconfianza. Al anticipar un riesgo latente, Jonathan había advertido a un amigo sobre la junta con su socio, pidiéndole que alertara a las corporaciones de seguridad si perdía contacto. Ante la falta de respuesta, el conocido acudió al inmueble y descubrió la masacre, notificando de inmediato a las autoridades municipales. 

La rápida colaboración entre la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), la SSC de la Ciudad de México y la SSPC federal derivó en la captura de los dos presuntos responsables en un lapso inferior a doce horas, cerrando el cerco sobre el brutal crimen que enlutó al rock nacional.

CAMILO SÉPTIMO ROMPE EL SILENCIO

Los integrantes de la banda Camilo Séptimo rompieron el silencio tras el brutal multihomicidio que cobró la vida de su compañero y tecladista, Jonathan Samuel Meléndez Ochoa (“Honas”), y de su familia al interior de su residencia en Atizapán de Zaragoza. A través de sus perfiles oficiales de Instagram y X, la agrupación compartió un emotivo mensaje para despedir a su colega y amigo, expresando un profundo dolor ante la tragedia que cimbra a la escena musical independiente.

“Vivirán por siempre en nuestros corazones. Descansen en Paz”, publicaron los músicos acompañando un comunicado donde recordaron la trayectoria, la luz y el legado compartido con el tecladista. En el texto difundido en redes sociales, la banda destacó el vacío que deja su partida: “Lo recordaremos siempre con inmenso amor y gratitud. Hoy honramos y celebramos su vida, su música, su luz y lo compartido con quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y hacer camino con él”.

Asimismo, la agrupación extendió sus condolencias a los seres queridos de las víctimas y envió un mensaje solidario de pésame a la familia de Aleyda Romero, la trabajadora que laboraba con ellos y que también perdió la vida en el ataque perpetrado el pasado 1 de septiembre en la exclusiva Zona Esmeralda.

PUNTOS CLAVE:

  • Fecha y hora: Tarde del martes 1 de septiembre de 2026, entre las 17:30 y las 19:40 horas.
  • Ubicación: Fraccionamiento Grand Viure, Zona Esmeralda, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
  • Las víctimas: Jonathan Meléndez (tecladista de Camilo Séptimo), su esposa Ana Paula (embarazada de cuatro meses), su hija de tres años, una empleada doméstica y una mascota.
  • El único sobreviviente: Un niño de seis años que se ocultó bajo la cama —donde se encontraba junto a la trabajadora antes de ser atacada— y resultó ileso.
  • La captura: Un operativo conjunto federal y estatal permitió detener en menos de 12 horas a Diego Sebastián “N” (socio y presunto autor intelectual) y a su cómplice Gerardo “N”.

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