04/09/2026
LANOTA.MX.- El silencio que cayó sobre el departamento del fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, la noche del pasado 1 de septiembre de 2026, no fue producto del azar, sino el punto final de una larga cadena de engaños, ambición y impunidad.
Detrás de las puertas de cristal de este complejo residencial de Zona Esmeralda se apagó la vida de Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista, sintetizador y miembro fundador de la icónica banda de indie rock alternativo Camilo Séptimo, quien compartía su día a día con la música, los escenarios y un proyecto inmobiliario que terminó convirtiéndose en su sentencia de muerte.
La masacre no solo cobró la vida del artista, sino también la de su esposa Ana Paula —quien se encontraba embarazada—, la de su pequeña hija de tres años y la de Aleyda Romero, una joven trabajadora doméstica de 21 años que había viajado desde Chalco para ganarse el sustento diario.
UN SOCIO CON UN PRONTUARIO DE 25 AÑOS DE IMPUNIDAD
El presunto autor material de este multihomicidio, Diego Sebastián Rosen Ferlini, portaba una fachada construida a lo largo de un cuarto de siglo. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1975, aterrizó en México donde consiguió una carta de naturalización exprés en 2001, borrando virtualmente cualquier rastro de su pasado en el barrio de Saavedra.
Lejos de consolidarse como un empresario legítimo, los registros mercantiles y judiciales revelan una ruta de fachada en fachada: fundó importadoras médicas como Comarketing Farmacéutico, operó agencias de marketing en Polanco como Shark BTL, incursionó en la consultoría científica con Medical Branding, comercializó cajeros automáticos con CAFADE y diseñó azoteas verdes a través de Huerto Capital.
No obstante, detrás de cada razón social se ocultaban señales de alerta, como rechazos de marcas por parte del IMPI y una serie de demandas mercantiles y juicios ejecutivos promovidos por instituciones bancarias como Banco Multiva debido a deudas millonarias que nunca saldó.
LA RUTA DE LOS AMPAROS Y EL FRAUDE VACACIONAL COMO MODUS OPERANDI
Frente a la presión de la ley, la estrategia de Rosen Ferlini siempre fue el litigio defensivo y el uso de amparos seriales. Su historial en los tribunales penales se remonta al menos a 2006, acumulando recursos de protección federal en 2017, 2023, 2024 y 2025 para frenar órdenes de aprehensión y comparecencias. Incluso, un juez ordenó su detención jurídica en diciembre de 2025 por un delito grave, pero logró evadir la vinculación en una audiencia posterior.
Con esa misma impunidad, meses antes de la tragedia, operó junto a su pareja, Paola Mandri, un esquema masivo de estafas bajo nombres comerciales como +Relax y Nomad Property Management. A través de estas marcas, ofrecían residencias de lujo en Valle de Bravo, Cuernavaca y Acapulco, acumulando desfalcos de hasta medio millón de pesos por víctima mediante cancelaciones fraudulentas y contratos falsos que estafaron a decenas de turistas y propietarios.
DE LA ASOCIACIÓN INMOBILIARIA AL CÍRCULO DE LA MUERTE
La relación que unía a Jonathan Meléndez y a Diego Sebastián iba más allá de una simple amistad; ambos administraban conjuntamente un lucrativo portafolio de hasta 32 propiedades vacacionales en Valle de Bravo. Sin embargo, ese negocio informal colapsó en una vorágine de disputas económicas por dinero en efectivo y criptomonedas.
Un día antes del crimen, consciente de la tensión, el músico advirtió a su círculo cercano que se reuniría con su socio para destrabar diferencias financieras. Lejos de buscar un acuerdo, el ataque fue meticulosamente planeado. Días atrás, Rosen Ferlini reclutó a un cómplice, Gerardo, a quien le ofreció un pago en dólares a cambio de conseguir pertrechos letales: guantes negros de uso rudo, cinta adhesiva industrial y cinchos de plástico para someter a sus víctimas.
LA EJECUCIÓN, LA HUIDA FALLIDA Y EL MILAGRO DEL SOBREVIVIENTE
La tarde del 1 de septiembre, valiéndose de la confianza comercial que le permitía el acceso libre al inmueble, Rosen Ferlini tocó a la puerta del departamento. Ana Paula abrió sin sospechar. Armado con una pistola dotada de silenciador, el agresor neutralizó a la mujer y a la menor, además de atar al perro de la familia, mientras Aleyda Romero era igualmente acribillada.
Cuando el integrante de Camilo Séptimo arribó al lugar minutos más tarde, corrió con la misma suerte fatal. En medio del terror, el hijo mayor de la pareja, un niño de seis años, logró el milagro de volverse invisible al ocultarse durante horas en silencio hasta la llegada de las autoridades.
La fuga de los asesinos duró lo que las cámaras de los sistemas C4 y C5 tardaron en rastrear sus movimientos: mientras el homicida intentaba despistar cambiando las placas de su vehículo por las de un Chevrolet Ónix, las fuerzas de seguridad del Estado de México atraparon a Gerardo en Tecámac y, horas después, interceptaron a Rosen Ferlini sobre el asfalto de la carretera México-Toluca, cerrando el cerco contra el arquitecto de una de las masacres más crueles del año.
PUNTOS CLAVE:
- Perfil del agresor: Diego Sebastián Rosen Ferlini acumuló un historial de 25 años en México operando empresas de corta vida, acumulando demandas bancarias y librando órdenes de captura mediante amparos seriales desde 2006.
- Antecedentes de fraude: Meses antes del crimen, operaba junto a su pareja bajo las marcas +Relax y Nomad Property Management, perpetrando estafas de hasta medio millón de pesos en rentas vacacionales.
- Móvil financiero: Las indagatorias de la Fiscalía señalan una confrontación económica directa por exigencias de pagos en criptomonedas y efectivo dentro de su sociedad de bienes raíces con el músico.
- Planeación del crimen: El atacante preparó el multihomicidio solicitando a un cómplice pertrechos como cinta industrial, guantes y cinchos, aprovechando la confianza para ingresar al domicilio.
- Víctimas y sobreviviente: El atentado cobró la vida del tecladista de Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su hija y una empleada doméstica; únicamente su hijo de seis años sobrevivió al permanecer oculto.
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