“Yo les dije que la neta no”: El desgarrador reencuentro de la madre con gemelos acusados del ataque en Torreón

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5/10/2026

LANOTA.MX.- En el centro de una pesadilla que mantiene en vilo a la comunidad de Torreón, la sombra de la incertidumbre se cierne sobre la familia de los jóvenes señalados por la masacre escolar. Maribel Alvarado, madre de Carlos y David “N”, conocidos en el expediente judicial como “Los Cuates”, rompió el silencio para revelar los instantes posteriores a su captura tras el violento atentado en la Secundaria General Número 13. 

En medio del encierro y con el peso de la vinculación a proceso dictada por un juez, uno de los gemelos encaró a su madre con una duda desgarradora, preguntándole directamente si existía alguna posibilidad de recuperar la libertad. Al respecto, Maribel relató la crudeza de ese momento: “Yo les dije que la neta no, no sé si puedan.”

LA RUTINA QUE SE ROMPIÓ: ENTRE SOLICITUDES DE EMPLEO Y UNA REALIDAD OCULTA

La mañana del pasado jueves 1 de octubre, el destino de la familia dio un giro siniestro que aún hoy desafía la comprensión de quienes los rodeaban. De acuerdo con el testimonio de Maribel, sus hijos —de 19 años y exalumnos del plantel educativo— abandonaron el domicilio familiar bajo la aparente premisa de entregar solicitudes de empleo, una dinámica cotidiana para dos jóvenes descritos como sumamente hogareños y reservados. 

La mujer, quien se encontraba descansando en su hogar, no supo que la llamada de alerta de su hermana vendría acompañada de imágenes policiales que destruirían para siempre la normalidad de su hogar, obligándola a reconocer los rostros de sus propios hijos en las fotografías de los principales sospechosos de un ataque que cobró la vida de la subdirectora Nery Edith Nevárez González y dejó a cuatro personas más gravemente heridas en el ejido La Unión.

LA HUÍDA DEL HOGAR, LAS AMENAZAS DE MUERTE Y EL TERROR EN EL ENTORNO FAMILIAR

El impacto mediático y social de la tragedia no tardó en fracturar la seguridad del núcleo familiar, convirtiendo a la madre en blanco de una ola implacable de hostigamiento. Maribel reveló que, tras hacerse públicos los nombres y rostros de los gemelos, su vida se transformó en un vía crucis de mensajes intimidatorios, agresiones verbales y amenazas directas de muerte contra su familia. 

Esta situación crítica la orilló a abandonar abruptamente su empleo como camarera y a desalojar su vivienda junto con sus hijos menores de edad, quienes tuvieron que suspender sus actividades escolares por el temor fundado a sufrir represalias violentas. Ante este clima de hostilidad, la mujer presentó formalmente una denuncia ante la Fiscalía de Coahuila, buscando un resguardo legal que parece inalcanzable frente a la indignación colectiva que desató el multihomicidio.

LAS DUDAS DE UNA MADRE Y EL LLAMADO A UNA INVESTIGACIÓN PROFUNDA

Entre el remordimiento y la incredulidad, la madre de los imputados confesó haberse cuestionado incansablemente si existió alguna señal de alerta que pasó por alto o si de alguna manera pudo haber evitado que los jóvenes salieran de casa aquella fatídica mañana. 

Pese a los elementos incriminatorios recabados por las autoridades —quienes investigan la posible influencia de patrones de conducta inspirados en agresores extranjeros, además del análisis exhaustivo de redes sociales y cámaras de vigilancia—, Maribel insiste en que las pruebas físicas deben ser minuciosamente cotejadas y cuestiona la ausencia de indicios visibles en las prendas de sus hijos tras el ataque. 

A pesar de las acusaciones, la madre ha manifestado reiteradamente que no piensa abandonarlos, afirmando con convicción: “Son mis hijos.”

Mientras las investigaciones complementarias avanzan para esclarecer los motivos detrás de la elección de la escuela por parte de los exalumnos, la madre mantiene una postura firme de acompañamiento legal, exigiendo a las autoridades que la verdad jurídica prevalezca por encima del linchamiento mediático.

PUNTOS CLAVE

  • El reencuentro en prisión: Uno de los gemelos cuestionó a su madre sobre la posibilidad de salir libres, recibiendo como respuesta: “Yo les dije que la neta no, no sé si puedan”.
  • La postura maternal: A pesar de la gravedad de los señalamientos, Maribel aseguró que continuará apoyándolos bajo la premisa de que “Son mis hijos”.
  • Acoso y desplazamiento: Maribel tuvo que abandonar su hogar y su empleo como camarera tras recibir amenazas de muerte, interponiendo una denuncia formal ante la Fiscalía estatal.
  • El saldo del ataque: La agresión en la Secundaria General Número 13 del ejido La Unión dejó como saldo la muerte de la subdirectora Nery Edith Nevárez González y cuatro personas lesionadas.

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