LANOTA.MX– Joaquín Guzmán López, conocido como “El Güero” e hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable ante una corte federal en Illinois por dos delitos graves: conspiración para traficar drogas hacia Estados Unidos y participación en una empresa criminal continuada. La audiencia se celebró el 1 de diciembre de 2025 y marca un giro inesperado en la estructura del Cártel de Sinaloa.
UNA CONFESIÓN DIRECTA
Durante la sesión, la jueza preguntó al acusado por su ocupación antes de ser detenido. Guzmán López respondió sin rodeos: “Narcotraficante”. La declaración sorprendió por su franqueza y dejó claro el perfil del imputado.
COOPERACIÓN Y POSIBLE REDUCCIÓN DE PENA
Aunque enfrenta cargos que podrían llevarlo a cadena perpetua, Guzmán López negocia un acuerdo de cooperación con las autoridades estadounidenses. Su testimonio, contenido en un informe de 35 páginas, podría ser clave para desmantelar redes criminales.
Si cumple con los términos pactados, la Fiscalía podría solicitar que las penas se reduzcan al mínimo legal: diez años por cada cargo. Además, existe la posibilidad de que las sentencias se cumplan de forma concurrente, lo que permitiría su liberación en una década.
LA ENTREGA DE “EL MAYO” ZAMBADA
Uno de los elementos más reveladores del caso es la implicación de Guzmán López en la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa. Según la acusación, “El Güero” lo engañó para asistir a una reunión en Sinaloa, donde fue privado de su libertad y trasladado en vehículo hasta una avioneta que lo llevó a territorio estadounidense.
La operación no fue solicitada por el gobierno de Estados Unidos, sino orquestada por Guzmán López como muestra de buena fe en el marco de su colaboración judicial.
CAMBIO DE ESTRATEGIA EN LOS CHAPITOS
La confesión pública de Guzmán López marca un cambio de estrategia en la defensa de los líderes visibles de Los Chapitos. Analistas consideran que la calidad de la información que aporte será determinante no solo para su sentencia, sino para el futuro de otros actores clave del narcotráfico mexicano.
LO QUE SIGUE
La próxima audiencia está programada para el 1 de junio de 2026. En ella se podría definir la sentencia final o evaluar el avance de su cooperación. Mientras tanto, el caso mantiene en alerta a los sistemas judiciales de ambos países, ante un posible reacomodo del mapa criminal en la región.
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