17/09/2026
LANOTA.MX.- Gobernadores morenistas amagaron a la dirigencia nacional de su partido “con no sacar adelante la elección”, si sus “corcholatas” o alfiles no quedaban encaminados a las candidaturas, según revelaron fuentes de Morena, el PVEM y el PT.
De acuerdo con una investigación publicada por el diario Reforma, y contrario a procesos anteriores, la cúpula nacional del partido ocultó los resultados detallados de los sondeos de opinión bajo el argumento de que estos podrían revelar datos sensibles y “estrategias internas”. Los aspirantes aseguraron que las gráficas les fueron presentadas con tanta rapidez que no lograron analizar la información con detenimiento, por lo que terminaron dando por buenos los resultados oficiales.
En otras entidades no se registró una intervención directa, pero los espacios terminaron siendo ocupados por perfiles que simpatizan abiertamente con los mandatarios en turno, como ocurrió en Guerrero con Beatriz Mojica y en Baja California con Julieta Ramírez, mientras que estados como Sonora, Tlaxcala y Baja California Sur mantuvieron pendientes sus nombramientos.
INTERVENCIÓN DIRECTA Y DUROS REPAROS EN LOS ESTADOS
Pese a los constantes señalamientos públicos sobre un evidente favoritismo institucional, los Ejecutivos estatales no aflojaron el paso en su intento por incidir en las designaciones. En abril, la Gobernadora de Campeche, Layda Sansores, se adelantó a los tiempos formales al nombrar a Pablo Gutiérrez, Alcalde con licencia de Ciudad del Carmen, como coordinador estatal para la defensa de la transformación, bajo el argumento de que la política se rige por tiempo y circunstancia; meses después, Morena confirmó dicho nombramiento. Por el contrario, en Quintana Roo, Eugenio “Gino” Segura, colaborador de Mara Lezama durante 12 años, rechazó tajantemente ser considerado su alfil, proclamándose como candidato del pueblo y negando haber sido promovido por la Mandataria.
En Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla impulsó abiertamente a Carlos Torres Piña, su mano derecha desde 2021, destacando su experiencia y juventud para enfrentar los retos estatales. Una dinámica similar se observó en Colima, donde Indira Vizcaíno logró la nominación de Rosa María Bayardo. Con mayor intensidad y sin importar las consecuencias políticas, el Gobernador de Zacatecas, David Monreal, defendió a capa y espada a su ex cuñada Verónica Díaz, vinculada a su equipo desde 2007 en Fresnillo, para impulsarla al Senado. Dicha designación detonó una fractura irreparable no solo con Ulises Mejía y su hermano Saúl Monreal, sino también con el Partido del Trabajo en la entidad.
AFINIDADES POLÍTICAS Y CANDIDATOS CERCANOS
En otras regiones del país, aunque no se documentó una línea directa de imposición, los aspirantes seleccionados guardan estrecha afinidades políticas con los gobernadores en turno. En Guerrero, tras el frustrado registro de Félix Salgado, la senadora Beatriz Mojica recibió el respaldo de la estructura de la Gobernadora Evelyn Salgado.
En Baja California, a pesar de los rumores sobre un distanciamiento entre la mandataria Marina del Pilar Ávila y Julieta Ramírez, analistas sostienen que pertenecen al mismo grupo político, prueba de ello fue la llamada de felicitación que la Mandataria le hizo pública en redes sociales tras recibir su constancia. Casos similares se presentaron en Sinaloa con Imelda Castro, quien aclaró que, aunque caminó de la mano del cuestionado Rubén Rocha para llegar al Senado en 2018, no lleva su etiqueta personal.
PENDIENTES EN LA AGENDA Y DEFINICIONES EN SONORA, TLAXCALA Y BCS
El proceso interno aún mantiene frentes abiertos en Sonora, Tlaxcala y Baja California Sur, donde los alfiles de los mandatarios estatales se disputan los últimos espacios vacantes que se oficializarán próximamente. En Sonora, el Gobernador Alfonso Durazo ha sido señalado por promover a la senadora Lorenia Valles, compitiendo contra perfiles salidos de su propio gabinete.
En Tlaxcala, la Mandataria Lorena Cuéllar impulsó al Alcalde con licencia Alfonso Sánchez, lo que desató protestas de sus contendientes —quienes acusaron ante la dirigencia una “elección de Estado”— frente a la senadora Ana Lilia Rivera. En Baja California Sur, el Gobernador Víctor Manuel Castro respaldó a la Alcaldesa con licencia de La Paz, Milena Quiroga, en disputa con Manuel Cota, mientras que en Nayarit la definición sigue abierta entre Geraldine Ponce y Héctor Santana, sin un apoyo evidente por parte del Gobernador Miguel Ángel Navarro.
Puntos clave
- Presión a la dirigencia: Gobernadores morenistas amagaron con boicotear la operación electoral si sus alfiles no obtenían las candidaturas.
- Opacidad en encuestas: La dirigencia nacional ocultó los sondeos detallados bajo el argumento de proteger estrategias internas, impidiendo un análisis profundo de los aspirantes.
- Operación abierta: Mandatarios como Layda Sansores en Campeche, Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán y David Monreal en Zacatecas operaron abiertamente el favor político para sus allegados.
- Rupturas políticas: Las designaciones generaron fracturas severas con liderazgos locales y partidos aliados, particularmente en Zacatecas con el Partido del Trabajo.
- Procesos pendientes: Las definiciones en Sonora, Tlaxcala, Baja California Sur y Nayarit continúan generando fricciones y acusaciones de injerencia estatal.
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