LANOTA– Cuando Morena asumió el poder en 2018, se proclamó un nuevo tiempo para México. El expresidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que la libertad de expresión sería intocable, y que su gobierno no repetiría los errores de los anteriores. Sin embargo, siete años después, los hechos contradicen las palabras.
EL DISCURSO QUE SE DESVANECE
En noviembre de 2018, AMLO insistió en que no aspiraba a ser dictador y que respetaría la crítica. Más recientemente, Claudia Sheinbaum reiteró que “sin libertad no hay democracia”. Pero mientras los discursos se repiten, los periodistas enfrentan procesos judiciales, detenciones y acusaciones que buscan inhibir la labor informativa.
EL CASO DE RAFAEL LEÓN EN VERACRUZ
El periodista Rafael León Segovia fue arrestado y acusado de delitos tan graves como terrorismo y delincuencia organizada. Su verdadero “delito” ha sido cubrir la violencia cotidiana en Coatzacoalcos. Organizaciones como Artículo 19 denunciaron que se trata de una criminalización directa de la labor periodística, un intento de callar voces incómodas en un estado gobernado por Morena.
PERIODISMO EN PRISIÓN PREVENTIVA
León Segovia permanece en prisión preventiva mientras se define su situación jurídica. La acusación, basada en su trabajo de nota roja, envía un mensaje claro: quien documente la violencia puede convertirse en acusado. Este uso del sistema penal como represalia es una amenaza que trasciende al individuo y golpea a todo el gremio.
EL CASO DE RODOLFO RUIZ EN PUEBLA
En Puebla, el director de e-Consulta, Rodolfo Ruiz, fue vinculado a proceso por presuntas operaciones con recursos ilícitos. La defensa sostiene que sus ingresos son legítimos, pero el proceso avanza con irregularidades. Artículo 19 advierte que se trata de una forma de censura indirecta, disfrazada de procedimiento legal, que busca desgastar y intimidar.
EL DERECHO PENAL COMO ARMA
Los delitos financieros y las acusaciones de terrorismo se convierten en herramientas para acallar a periodistas críticos. No hay sentencias, pero sí procesos largos y costosos que buscan quebrar la resistencia. Este patrón refleja un uso indebido del poder y un intento de normalizar la persecución judicial contra quienes investigan corrupción y violencia.
DEFENDER LA PALABRA ES DEFENDER LA DEMOCRACIA
Cada caso, sea en Veracruz o Puebla, es un recordatorio de que la libertad de expresión no se defiende con discursos, sino con garantías reales. El periodismo independiente es un pilar de la democracia, y criminalizarlo es un ataque directo a la sociedad. La defensa del derecho a informar no es solo una causa gremial: es la defensa de la justicia y de la verdad frente al poder.
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