LANOTA– El amanecer del 23 de enero en Concordia, Sinaloa, no trajo rutina ni trabajo: trajo miedo. Un comando armado irrumpió en el fraccionamiento La Clementina, donde se hospedaban ingenieros vinculados a la minera canadiense Vizsla Silver, y se los llevó por la fuerza. Diez profesionales desaparecieron en cuestión de minutos, dejando tras de sí un vacío de incertidumbre y un eco de violencia que aún retumba en la región.
EL ORIGEN DE LOS DESAPARECIDOS
De acuerdo con familiares y reportes periodísticos, parte de los plagiados serían originarios de Hermosillo, Sonora, lo que amplió la dimensión del caso y encendió las alarmas en dos estados. La desaparición no solo golpea a Sinaloa, sino que expone la vulnerabilidad de quienes trabajan en proyectos mineros en zonas marcadas por la disputa criminal.
LA INDUSTRIA LEVANTA LA VOZ
La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) rompió el silencio con un comunicado en redes sociales: “Expresamos nuestra profunda preocupación por la privación ilegal de la libertad de 10 profesionales de la industria minera con un desempeño honesto en su forma laboral”. La declaración buscó presionar a las autoridades y visibilizar un hecho que amenaza directamente la seguridad de la actividad minera en el país.
INVESTIGACIÓN ABIERTA
El vicefiscal de la Zona Sur, Isaac Aguayo Roacho, confirmó que ya existe una carpeta de investigación. Parte de los desaparecidos figuran en fichas oficiales de búsqueda, lo que demuestra que el caso ha sido reconocido formalmente por las instituciones de justicia.
LOS NOMBRES QUE CIRCULAN
En plataformas digitales comenzaron a difundirse fichas con identidades específicas: Saúl Alberto Ochoa Pérez y José Antonio Jiménez Nevárez aparecen entre los desaparecidos vistos por última vez en Concordia. La Comisión de Búsqueda de Sonora publicó en X la ficha de Jiménez Nevárez, con números de contacto para recibir información.
REDES SOCIALES COMO ESPACIO DE RESISTENCIA
Familiares y amigos han recurrido a las redes sociales para pedir apoyo. Grupos comunitarios y páginas locales se han convertido en espacios de denuncia y solidaridad, donde circulan mensajes que buscan mantener viva la exigencia de encontrar a los ingenieros.
UN ESTADO ATRAPADO EN LA VIOLENCIA
El secuestro ocurre en un estado marcado por la disputa de facciones criminales y la fragilidad institucional. Concordia, enclavado en la sierra, ha sido escenario de enfrentamientos y desplazamientos forzados en años recientes. El ataque contra los ingenieros se suma a una larga lista de episodios que reflejan la normalización del miedo en la vida cotidiana de Sinaloa.
CONCLUSIÓN
El plagio de los diez ingenieros de Vizsla Silver no es un hecho aislado, sino parte de un entramado de violencia que atraviesa la vida laboral y comunitaria en Sinaloa. La exigencia de sus familias y colegas es clara: que el Estado responda con eficacia y que la sociedad no permita que estos casos se pierdan en el silencio.
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