LANOTA– Desde inicios de enero, las ligas de futbol amateur en Salamanca vivían bajo presión criminal. Los organizadores recibieron cartulinas con exigencias de cobro de piso de hasta 50 mil pesos mensuales para permitir los partidos. Algunos directivos fueron atacados directamente: “nos balearon y me tocaron dos balazos”, relató el presidente de la Liga de Veteranos.
La violencia obligó a suspender torneos en varias comunidades. Canchas como Los Campos Nuevos y el campo de Cárdenas quedaron vacías, convertidas en espacios de miedo y memoria, con cruces y flores en recuerdo de víctimas de ataques previos.
LA PROTECCIÓN QUE NO PROTEGÍA
Ante la falta de vigilancia oficial, algunas ligas intentaron retomar partidos bajo la custodia de empresas de seguridad privada. Fue precisamente en ese contexto que el encuentro en Loma de Flores contó con guardaespaldas. Sin embargo, según las investigaciones, varios de ellos estaban vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que los convirtió en objetivos directos de la organización rival.
LA MASACRE EN LOMA DE FLORES
El 25 de enero, al término de un partido de semifinales, tres camionetas con hombres armados irrumpieron en el campo. Dispararon más de un centenar de veces contra jugadores y asistentes. Once personas murieron y al menos seis resultaron heridas. Entre las víctimas estaban integrantes de la empresa de seguridad, el músico Charly Moreno de Reencuentro Norteño, y vecinos de la comunidad.
El ataque fue rápido y brutal. El pánico se apoderó de los presentes: familias enteras corrieron buscando refugio, mientras otros quedaron tendidos en el césped.
DISPUTA ENTRE CÁRTELES
La Fiscalía de Guanajuato atribuyó la masacre a la disputa entre el CJNG y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL). Al menos cinco de los fallecidos estaban ligados al CJNG.
Entre los presuntos responsables figuran Moisés Soto Bermúdez, operador de “Los Marros”, y Mario Eleazar Lara Belman, alias Negro/Camorro/Gallo, señalado como generador de violencia en Irapuato, Celaya y Salamanca, con órdenes de aprehensión por homicidio y vínculos con extorsión, secuestro y desaparición forzada.
COMUNIDAD EN SILENCIO
La extorsión y la violencia han paralizado la vida social en Salamanca. “Ya no hay fiestas porque tienes que pagar cuota, igual pasa con las patronales. Están peor que el gobierno: de todo quieren que paguemos”, relató un jugador veterano.
El ataque en Loma de Flores, veinte días después de que las ligas suspendieran partidos por amenazas, se convirtió en la mayor tragedia violenta del año en el municipio y evidenció el control que los grupos criminales ejercen sobre el futbol amateur y la vida comunitaria.
RESPUESTA OFICIAL
La Fiscalía estatal aseguró que la investigación es prioritaria y que trabaja en coordinación con fuerzas federales y municipales. La gobernadora Libia Denisse García Muñoz calificó el ataque como “inaceptable”. El alcalde de Salamanca, César Prieto, reconoció la grave descomposición social y llamó a reforzar la seguridad.
Hasta ahora no se han reportado detenciones. Las actividades deportivas siguen suspendidas en varias comunidades, mientras la población permanece atrapada entre la extorsión y la violencia de los cárteles. (Con información de Infobae)
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