En un acto de descarada simulación política, Morena enfrenta el colapso de su padrón millonario luego de que el Trife le borrara 110 mil registros corporativos y el INE cercara su aplicación fraudulenta, dejando al descubierto el desaseo técnico de una plataforma que operaba sin “foto viva” ni garantías para facilitar el inflado de sus listas. Todo este esquema de reclutamiento clandestino en pixeles fue el sello de la gestión de Andrés Manuel López Beltrán en la Secretaría de Organización, cargo que manejó con total opacidad para presumir un músculo artificial y que hoy deja tirado para huir hacia una cómoda diputación, heredándole al partido una bomba de tiempo jurídica de 12 millones de firmas bajo sospecha mientras él se asegura el fuero en el Congreso.
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