La salida de Luisa María Alcalde sella el control total de la Presidencia sobre Morena

La salida de Luisa María Alcalde Luján de la dirigencia nacional de Morena para integrarse a la Consejería Jurídica de la Presidencia marca la culminación de un avasallamiento político operado desde Palacio Nacional. Tras el ascenso de figuras incondicionales como Citlalli Hernández y Esthela Damián, la autonomía de Alcalde se desvaneció, obligándola a una capitulación institucional bajo el disfraz de una promoción técnica. Este movimiento no sólo centraliza el mando del partido en manos de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que transforma a Morena en una extensión operativa del Ejecutivo de cara a las elecciones de 2027, eliminando cualquier contrapeso interno y consolidando un mando unificado que absorbe definitivamente la estructura partidista