LANOTA.– Entre aplausos, discursos calculados y promesas de reconstrucción, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este lunes la firma del acuerdo de paz para la Franja de Gaza, un documento que busca poner fin a más de dos años de ofensiva israelí y décadas de conflicto en una de las zonas más tensas del planeta.
El evento, celebrado en Sharm el-Sheikh, Egipto, reunió a más de 30 líderes mundiales, entre ellos Emmanuel Macron (Francia), Keir Starmer (Reino Unido) y Giorgia Meloni (Italia), además de los mandatarios Abdel Fattah el-Sissi (Egipto), Recep Tayyip Erdogan (Turquía) y Tamim bin Hamad Al Thani (Qatar), quienes fueron piezas clave en la mediación regional.
UN ACUERDO DE DIMENSIONES HISTÓRICAS
El pacto, resultado de meses de negociaciones discretas entre Washington, Doha, Ankara y El Cairo, contempla tres fases fundamentales:
- Retiro militar gradual de Israel de zonas estratégicas de Gaza, lo que ya permitió el regreso de miles de palestinos desplazados.
- Desarme progresivo de Hamas, bajo supervisión internacional.
- Creación de un gobierno de posguerra para Gaza, con apoyo técnico y financiero de una coalición internacional encabezada por Egipto y Qatar.
Además, el acuerdo establece la formación de una nueva fuerza de seguridad palestina, apoyada por países árabes y observadores internacionales, con el fin de garantizar estabilidad y prevenir el resurgimiento de facciones armadas.
TRUMP: “RECONSTRUIR SERÁ LA PARTE MÁS FÁCIL”
Durante su intervención, Donald Trump afirmó que el reto militar ha sido superado, pero que ahora comienza “la etapa decisiva: la reconstrucción”.
“Reconstruir quizá sea la parte más fácil. Sabemos construir mejor que nadie en el mundo”, declaró el mandatario ante la prensa.
“Una vez que se reunieron y empezamos a hablar, todo salió tan bien que nadie puede creer que estemos aquí, certificando y terminando todo”.
El presidente estadounidense calificó el tratado como “el acuerdo más grande y complejo jamás firmado en Medio Oriente”, y aseguró que “la paz duradera es posible si las naciones mantienen su compromiso con la cooperación”.
ISRAEL AUSENTE, PALESTINA DIVIDIDA
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue invitado a la cumbre, pero declinó asistir, alegando que la fecha coincidía con una festividad judía.
En su lugar, el gobierno israelí envió una delegación técnica que firmó los protocolos de seguridad acordados durante las negociaciones.
Por su parte, Mahmud Abás, líder de la Autoridad Palestina, llegó a Egipto poco antes del encuentro. Aunque su presencia fue discreta, fuentes diplomáticas señalaron que su equipo busca garantizar que el nuevo gobierno gazatí no quede bajo influencia total de Hamas ni de los aliados de Trump.
EL DESAFÍO DE LA RECONSTRUCCIÓN
Con más de 64 mil edificios dañados y una infraestructura sanitaria al borde del colapso, Gaza se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes.
Las agencias de ayuda internacionales, que por meses no pudieron ingresar suministros, preparan un operativo masivo de asistencia que incluirá agua potable, medicinas, alimentos y materiales de reconstrucción.
Se espera que, en las próximas semanas, el Banco Mundial y la ONU presenten un plan de reconstrucción valorado en 40 mil millones de dólares, con participación de fondos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Estados Unidos.
LO QUE VIENE
El acuerdo firmado en Egipto no pone fin inmediato al conflicto, pero marca el inicio de una transición política y militar que podría rediseñar el mapa de Medio Oriente.
De cumplirse sus cláusulas, en los próximos seis meses se establecería una administración provisional en Gaza, acompañada de una fuerza multinacional de seguridad y observadores de la ONU.
Sin embargo, expertos advierten que el desarme de Hamas será el punto más frágil del proceso, pues implica desmantelar una estructura armada que ha resistido múltiples ofensivas israelíes y mantiene respaldo en parte de la población palestina.
“El reto no será reconstruir edificios, sino reconstruir confianza”, señaló un diplomático europeo al cierre del encuentro.
Por ahora, el mundo observa a Sharm el-Sheikh con cautela y esperanza: un tratado de paz firmado, una guerra suspendida y una región que intenta despertar de la ruina.
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