La nominación de Jay Clayton como próximo director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos representa un golpe geopolítico definitivo contra el gobierno de Sinaloa y la estrategia de comunicación de Palacio Nacional. Con este nombramiento, Donald Trump coloca en la cúspide del aparato de espionaje y seguridad estadounidense al mismísimo fiscal que encabeza la acusación formal por narcotráfico y protección a Los Chapitos contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, desarmando por completo la narrativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien había minimizado el caso calificando a la Fiscalía de Nueva York como “una oficina más”. De ser ratificado por el Senado, Clayton pasará de litigar en los tribunales a coordinar las 18 agencias de inteligencia de la superpotencia (incluyendo la CIA y la NSA), llevando un expediente fortalecido por las recientes entregas voluntarias de los exsecretarios sinaloenses de Seguridad y Finanzas directamente al núcleo de la presión bilateral con México
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