LANOTA.- La administración del presidente Donald Trump ha lanzado una advertencia contundente al Gobierno de México: la revisión del T-MEC este año no será un trámite administrativo, sino una mesa de negociación agresiva.
La Casa Blanca señaló que la discriminación sistemática a favor de las paraestatales mexicanas y el notable deterioro del clima de inversión son los dos obstáculos principales que el equipo de Trump buscará erradicar para garantizar la continuidad del acuerdo comercial.
A través de su agenda estratégica para el ciclo 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) subrayó que mantendrá una postura de firmeza absoluta frente a sus socios del norte y el sur.
El documento oficial no sólo cuestiona las políticas energéticas, sino que también pone el dedo en la llaga sobre la laxa protección laboral en México, un tema que el equipo de Trump considera una ventaja desleal que perjudica directamente a la clase trabajadora estadounidense.
EL SECTOR ENERGÉTICO Y MINERO: LOS PUNTOS DE INFLEXIÓN JUDICIAL
Para la USTR, el acuerdo firmado originalmente en 2020 fue apenas un primer paso para reequilibrar la balanza económica, pero persisten fallas críticas que México se niega a corregir.
En un extenso informe de 280 páginas, la dependencia estadounidense acusa al gobierno mexicano de implementar medidas preferenciales que favorecen a sus monopolios estatales en hidrocarburos y electricidad, dejando en una posición de vulnerabilidad a los inversionistas estadounidenses.
El documento es explícito al señalar que México ha socavado la confianza de los mercados globales. La administración Trump sostiene que el proteccionismo en torno al petróleo y el gas, sumado a una legislación laboral que consideran insuficiente, ha creado un ecosistema hostil para el capital extranjero.
Bajo esta lógica, la USTR ha condicionado la renovación del tratado a la resolución inmediata de estas disputas, dejando claro que solo recomendarán extender la vigencia si México cede en sus políticas nacionalistas.
2036 O 2042: EL DILEMA DE LA VIGENCIA DEL TRATADO
El T-MEC enfrenta este año un momento definitorio debido a la cláusula de Revisión Conjunta. Aunque el tratado tiene una expiración programada para el año 2036, las reglas establecen que este 2026 los tres países deben manifestar formalmente su intención de extender el acuerdo por seis años adicionales, lo que llevaría su vigencia hasta el 2042.
La amenaza de Washington de no firmar esta extensión coloca a la economía mexicana en una posición de incertidumbre que podría frenar proyectos de nearshoring.
A pesar de la retórica beligerante de la Casa Blanca, desde el lado mexicano se intenta proyectar calma. El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, declaró recientemente que se ha avanzado en la resolución de más del 90% de los puntos críticos que preocupaban a la oficina de Jamieson Greer, titular de la USTR.
Sin embargo, el tono del nuevo informe estadounidense sugiere que, para la visión de Trump, los cambios estructurales en México aún están lejos de ser satisfactorios para los intereses de Estados Unidos.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Ultimátum de Trump: Estados Unidos condiciona la renovación del T-MEC a que México elimine el trato preferencial a Pemex y CFE.
- Foco en Energía y Minería: La administración estadounidense califica de “detrimento” las políticas mexicanas en petróleo, gas y electricidad.
- Factor Laboral: La USTR critica la protección laboral en México por considerarla una competencia desleal para el obrero estadounidense.
- Revisión Crítica 2026: Este año se define si el tratado se extiende hasta 2042 o si entra en un proceso de cuenta regresiva hacia su extinción.
- Postura de Ebrard: México asegura haber resuelto la mayoría de las preocupaciones, pero la agenda de Trump para 2026 muestra una realidad distinta.
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