LANOTA– El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, anunció la captura de Samuel “N”, exdirector de Relaciones Públicas y Protocolo del municipio, y de Josué Elogio “N”, conocido como Viejito, taxista de la localidad. Elementos de seguridad los arrestaron el 8 y 9 de enero y los presentaron públicamente el 11 de enero.
Tras las detenciones, las autoridades realizaron tres cateos vinculados con los acusados y aseguraron droga y equipo de comunicación.

FILTRACIONES Y TRAICIONES: EL ITINERARIO DEL ALCALDE
La investigación reveló un complot interno. Samuel “N” entregó a Viejito información precisa sobre los movimientos del alcalde durante el Festival de las Velas. Detalló los retrasos de Manzo, la hora en que saldría de la Casa de Cultura y envió una fotografía desde la explanada para confirmar su ubicación.
Un funcionario municipal con acceso privilegiado marcó el destino del presidente de Uruapan.
UN PLAN CONOCIDO DESDE SEMANAS ANTES
El fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, informó que los detenidos reconocieron haber conocido el plan 15 días antes del asesinato. La conspiración no surgió de improviso: los implicados prepararon cada detalle con anticipación.
La fiscalía también entrevistó a otros funcionarios municipales para desentrañar la red de complicidades. Entre ellos se encuentra Yesenia Méndez Rodríguez, secretaria particular de Grecia Quiroz, quien acudió únicamente a declarar.
UNA ESTRUCTURA CRIMINAL EN EL FONDO
El caso no se limita a dos nombres. Las autoridades capturaron también a Alejandro Baruc “N”, alias K OS, identificado como líder de una célula criminal que opera en Parácuaro y que se relaciona con homicidios, extorsión y venta de drogas.
García Harfuch aseguró que estas acciones golpean la estructura criminal que genera violencia en la región y frena el reclutamiento de jóvenes. “El compromiso del Gobierno de México es llegar a la verdad y esclarecer este crimen cometido por la delincuencia organizada”, afirmó.
El asesinato de Carlos Manzo aparece como el resultado de un complot tejido entre intereses políticos, traiciones internas y la sombra del crimen organizado que domina buena parte de Michoacán.
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