Imagen creada con Inteligencia Artificial en ChatGPT
LANOTA– La madrugada en Caracas se quebró con un estruendo inesperado. Helicópteros estadounidenses irrumpieron en el espacio aéreo venezolano y, en cuestión de minutos, la operación culminó con la captura de Nicolás Maduro. El golpe fue doble: junto al mandatario, 32 agentes cubanos perdieron la vida, un desenlace que puso en entredicho la reputación de los servicios de inteligencia de La Habana, considerados durante décadas como casi impenetrables.
EL FACTOR SORPRESA
Expertos coinciden en que la clave estuvo en la sorpresa absoluta. Washington preparó la incursión durante meses, manteniendo un silencio férreo. La inteligencia cubana, convencida de que Estados Unidos jamás se atrevería a atacar directamente Venezuela, bajó la guardia. Esa confianza resultó fatal: ni radares ni agentes anticiparon la entrada de los helicópteros, y cuando el ataque comenzó, ya era demasiado tarde.
UNA FALLA EN LA VIGILANCIA
El exoficial de la CIA Fulton Armstrong señaló que “incluso un aviso de cinco minutos habría cambiado todo”. Los drones furtivos estadounidenses transmitieron información en tiempo real, permitiendo a las fuerzas especiales moverse con precisión quirúrgica. La orden parecía clara: disparar a matar. La defensa venezolana quedó desarticulada y los cubanos, atrapados en un escenario que nunca imaginaron.
LA SOMBRA DE LA INFILTRACIÓN
El New York Times reveló que una fuente de la CIA dentro del gobierno venezolano habría vigilado los movimientos de Maduro. Esa cooperación interna debilitó aún más la seguridad. Paul Hare, exembajador británico en Cuba y Venezuela, subrayó que los cubanos subestimaron la capacidad de Estados Unidos para penetrar las estructuras locales, un error estratégico que terminó costando vidas y poder político.
EL MITO DE LA INVENCIBILIDAD
Durante décadas, los servicios secretos cubanos fueron vistos como invencibles. Se les atribuye haber frustrado más de 600 intentos de asesinato contra Fidel Castro y haber infiltrado altos círculos de poder en Estados Unidos. Pero esta vez, su maquinaria se quebró. El caso de Víctor Manuel Rocha, exembajador estadounidense condenado en 2024 por ser agente encubierto de Cuba, parecía confirmar su alcance. Sin embargo, la operación en Caracas mostró que los viejos métodos ya no bastan.
EL NUEVO ACTOR EN EL TABLERO
José Gustavo Arocha, exmilitar venezolano, sostiene que el fracaso radica en no haber entendido a Donald Trump. El presidente estadounidense rompió con los canales convencionales y ordenó la captura de Maduro como si se tratara de una “operación policial”, esquivando el debate legislativo. Esa decisión, fuera de los moldes tradicionales, dejó a la inteligencia cubana sin capacidad de reacción.
EL FIN DE UNA ERA
La Habana y Caracas intentaron minimizar el golpe, insistiendo en que su cooperación se limitaba al intercambio de médicos y petróleo. Pero la realidad es que, por primera vez, la inteligencia cubana fue neutralizada en la región. No por falta de tecnología, sino porque sus estrategias se volvieron obsoletas frente a un estilo de confrontación más directo y menos previsible.
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