LANOTA– La desaparición forzada de 10 trabajadores el pasado 23 de enero de 2026 ha sumido al municipio de Concordia, Sinaloa, en una crisis de seguridad sin precedentes. Este evento no solo ha provocado el desplazamiento masivo de comunidades rurales, sino que ha forzado al Gobierno Federal a ejecutar un despliegue operativo de gran escala en una región históricamente disputada por el crimen organizado. De acuerdo con informes de inteligencia y declaraciones oficiales, el control de esta zona recae en Óscar Luciano Martínez Larios, alias “El Casco”, identificado como el principal operador de la facción de Los Chapitos en el sur del estado.
EL OPERATIVO: SECUESTRO SIMULTÁNEO Y RESPUESTA FEDERAL
La mañana del incidente se caracterizó por una operación coordinada de grupos armados. El primer ataque ocurrió en el campamento de la minera canadiense Vizsla Silver, de donde fueron sustraídos 10 empleados y personal de seguridad. Casi de forma simultánea, en un punto de transporte sobre la carretera Villa Unión–Durango, fueron privados de la libertad cuatro trabajadores más de la empresa CICAR S.A. de C.V. Este golpe directo al sector productivo refleja la audacia de los grupos delictivos que operan en la Sierra Madre Occidental.
Ante la gravedad del caso, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ordenó el despliegue de 1,190 efectivos federales y estatales. La fuerza de tarea incluye 800 elementos del Ejército, 270 de Fuerzas Especiales y 100 de la Guardia Nacional, apoyados por una flota aérea compuesta por helicópteros artillados, un MI-17 de la Marina y aviones T6C-Texan. El objetivo es peinar las zonas serranas de difícil acceso donde se presume mantienen ocultas a las víctimas.
LA IDENTIDAD DE “EL CASCO” Y EL CLAN DE LOS MARTÍNEZ LARIOS
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó durante una conferencia matutina que el objetivo prioritario en la zona es la célula dirigida por Martínez Larios. “El Casco” o “El 81”, de 37 años y originario de Guadalajara, es la pieza central de una estructura familiar que ha consolidado su poder en los municipios de Rosario y Concordia tras la captura o muerte de otros líderes locales.
La relevancia de esta célula no es menor. Informes periodísticos y análisis de seguridad sugieren que los hermanos Martínez Larios —incluyendo a “El Gabito”, señalado como posible sucesor de la cúpula operativa de Los Chapitos— poseen un poder de fuego y logística que rivaliza con las figuras más visibles del Cártel de Sinaloa. El antecedente más alarmante data de abril de 2025, cuando las autoridades decomisaron cerca de 3,000 explosivos artesanales en un inmueble vinculado a esta estructura, evidenciando su capacidad bélica.
NARRATIVA CRIMINAL: LOS CORRIDOS COMO FUENTE DE INTELIGENCIA
Más allá de la propaganda, la cultura del corrido ha servido para que las autoridades y analistas tracen el perfil psicológico y operativo de Martínez Larios. Letras interpretadas por artistas como Tony Aguirre y Antonin Padilla describen a un sujeto de “barba de candado” y carácter reservado, que ejerce un control absoluto sobre el territorio. Estas composiciones detallan que el personal uniformado que circula en la sierra de Concordia no siempre pertenece al Estado, sino a sus propias columnas armadas.
Los relatos musicales subrayan una consigna clara recibida de los altos mandos, específicamente de “El Panu” y los hijos de Joaquín Guzmán Loera: “limpiar” el terreno de facciones rivales y “traidores”. Esta narrativa de guerra interna, sumada al secuestro de los trabajadores mineros, confirma que Concordia se ha convertido en el epicentro de una estrategia de control territorial que utiliza el terror para someter tanto a la industria como a la población civil.
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