LANOTA.- En un despliegue de fuerza que involucró a la élite de las Fuerzas Armadas, las autoridades federales ejecutaron el traslado de Mario Lindoro Elenes y Mario Alfredo Lindoro Navidad, alias “El 7”, suegro y cuñado de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hacia el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, conocido como “El Altiplano”. El operativo, marcado por un alto riesgo de interceptación, busca asfixiar la capacidad de mando de la facción de “Los Chapitos” desde el interior del sistema carcelario.
La movilización no fue un trámite administrativo ordinario. La peligrosidad de los internos, vinculados por lazos de sangre y operatividad con el liderazgo del Cártel de Sinaloa, obligó a diseñar una cápsula de seguridad aérea y terrestre para evitar intentos de rescate, un fantasma que siempre ronda los traslados de la estructura criminal de Sinaloa.
OPERATIVO QUIRÚRGICO: DE PUENTE GRANDE AL ESTADO DE MÉXICO
El movimiento inició en las primeras horas del día en el Cefereso número 2 de Puente Grande, Jalisco. La decisión de extraer a los familiares de Iván Archivaldo responde a una estrategia de “asfixia logística”: las autoridades detectaron que el control y la vigilancia en Jalisco eran insuficientes para neutralizar la influencia que ambos ejercían sobre otros reclusos y personal penitenciario.
Junto a los familiares del líder de “Los Chapitos”, fueron removidos otros 14 reos de alta peligrosidad, pertenecientes a las estructuras del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la organización de los Beltrán Leyva. Esta mezcla de perfiles antagónicos en un mismo convoy elevó la alerta al máximo nivel, requiriendo la coordinación simultánea de la Guardia Nacional, la Sedena, la Marina y la SSPC.
EL OBJETIVO: EVITAR EL MANDO CRIMINAL DESDE PRISIÓN
La reubicación en El Altiplano no es casual. Tras su captura en diciembre de 2025, las investigaciones de inteligencia federal confirmaron que Lindoro Elenes y su hijo, “El 7”, no eran solo parientes políticos, sino piezas operativas en el entorno cercano de Iván Archivaldo. Su permanencia en penales con menores niveles de restricción representaba un riesgo de “operación remota”, permitiendo que las órdenes del cártel fluyeran desde las celdas hacia las calles.
“El traslado a un penal de máxima seguridad permitirá reducir riesgos de operación criminal y reforzar las medidas de control sobre internos relacionados con estructuras del narcotráfico”, señalaron fuentes federales tras confirmarse el ingreso de los reos al penal mexiquense.
CONTEXTO: EL CÍRCULO CERCANO DE “LOS CHAPITOS”
La caída de los Lindoro en 2025 fue un golpe directo a la estructura de confianza de Guzmán Salazar. Vinculados a proceso por delitos contra la salud y operaciones con recursos de procedencia ilícita, su traslado ocurre en un momento de reordenamiento penitenciario en Jalisco, donde recientes incidentes de seguridad obligaron al gabinete federal a intervenir para evitar que los centros estatales se conviertan en cuarteles de guerra para los cárteles.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Traslado de Alto Perfil: Mario Lindoro Elenes y su hijo “El 7” (suegro y cuñado de Iván Archivaldo) fueron enviados al Altiplano.
- Riesgo Operativo: El movimiento incluyó a 16 internos de grupos rivales (Sinaloa, CJNG y Beltrán Leyva) para evitar autogobiernos.
- Fuerza Conjunta: El despliegue contó con apoyo de la Marina y Sedena para prevenir ataques o intentos de rescate durante el trayecto.
- Estrategia de Control: La reubicación busca neutralizar la comunicación de los líderes de “Los Chapitos” con sus estructuras externas.
- Antecedente Directo: Los implicados fueron detenidos en diciembre de 2025 como parte del cerco contra el entorno familiar de los hijos del “Chapo”.
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