LANOTA.- El motor logístico y alimentario de México enfrenta una amenaza inminente. La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), bajo el liderazgo de David Estévez Gamboa, convoca a un paro nacional masivo que promete paralizar las principales arterias viales. Esta movilización surge como respuesta directa al olvido del Gobierno Federal, que ignora los compromisos pactados con el gremio.
INSEGURIDAD Y EXTORSIONES: UN CAMINO HACIA LA MUERTE
La violencia desmedida en las carreteras impulsa el descontento de los choferes. Los delincuentes ya no solo roban mercancía; ahora secuestran, desaparecen y asesinan a los operadores en zonas críticas como el “Triángulo Rojo”. Los transportistas denuncian que las bandas criminales utilizan tecnología para bloquear señales de GPS, dejando a los conductores indefensos en tramos donde la Guardia Nacional brilla por su ausencia.
A este escenario se suma el abuso de las autoridades. Los agentes aprovechan la falta de insumos administrativos en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para extorsionar a los choferes en retenes oficiales. La carencia de placas y licencias federales convierte a los trabajadores en blancos fáciles para el cobro de sobornos.
EL PRECIO DEL COMBUSTIBLE ASFIXIA LA ECONOMÍA
El factor financiero vuelve insostenible la operación de los vehículos pesados. Estévez Gamboa advierte que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) estrangula los márgenes de ganancia. Si el Gobierno no reduce este impuesto, el precio del combustible escalará hasta los 50 pesos por litro, provocando un efecto inflacionario inmediato que encarecerá la canasta básica de todos los mexicanos.
Los transportistas operan hoy con números rojos. El alza en los costos de mantenimiento y las refacciones —cotizadas en dólares— obliga a muchos a circular con unidades en mal estado, lo que eleva el riesgo de accidentes en las autopistas nacionales.
EL CAMPO SE UNE AL RECLAMO ANTE EL ABANDONO ESTATAL
Por primera vez en años, los agricultores cierran filas con el sector transporte. Los productores denuncian que el “coyotaje” y la falta de precios de garantía destruyen su rentabilidad. Al no contar con apoyos para fertilizantes ni una red de distribución eficiente, muchos campesinos prefieren abandonar sus cosechas antes que trabajar sin beneficios.
Esta alianza entre operadores de carga, guías turísticos y campesinos busca generar una presión económica sin precedentes. Al detener las cadenas de suministro, estos sectores golpearán el corazón de la actividad comercial del país para exigir soluciones reales.
FECHA CONFIRMADA Y LOGÍSTICA DE LA MOVILIZACIÓN
El movimiento iniciará formalmente el próximo 6 de abril, justo al concluir el periodo vacacional de Semana Santa. Estévez Gamboa aclaró que los manifestantes esperarán a que termine el asueto para no afectar a las familias, pero lanzó una advertencia clara: “paralizaremos todo, absolutamente todo”. En los próximos días, la ANTAC definirá los puntos de bloqueo permanentes y las rutas específicas que sufrirán cierres totales.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Fecha crítica: Los manifestantes iniciarán el paro nacional el 6 de abril, tras las vacaciones.
- Inseguridad extrema: Los transportistas reportan una ola de asesinatos y desapariciones en rutas de alta peligrosidad.
- Demanda fiscal: El gremio exige la eliminación del IEPS para evitar que la gasolina alcance los 50 pesos por litro.
- Crisis agrícola: Los productores se suman a la protesta por la falta de rentabilidad y el abandono oficial del campo.
- Liderazgo: David Estévez Gamboa, presidente de la ANTAC, encabeza esta movilización que involucra a múltiples sectores económicos.
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