Como dice una cosa, dice otra: Sheinbaum y el polémico regreso del fracking para extraer gas

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Imagen generada con IA de Gemini.

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LANOTA.-  La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum desató una turbulencia política y ambiental tras anunciar la posible implementación de un “fracking sustentable” para elevar la producción de gas natural. 

Este viraje retórico sorprendió a propios y extraños, pues la mandataria adoptó la filosofía de la Chimoltrufia: así como dice una cosa, dice otra. Lo que ayer ella misma llamó una “perversión” ambiental bajo el gobierno de Peña Nieto, hoy lo presenta como una “alternativa tecnológica” con el sello de la Cuarta Transformación.

COLECTIVOS CRITICAN LA INVIABILIDAD DEL PROYECTO

Diversos grupos sociales encendieron las alarmas de inmediato y calificaron la iniciativa como un despropósito financiero y técnico. Los activistas argumentan que el fracking, incluso con etiquetas de “sustentabilidad”, exige una infraestructura de vanguardia y costos exorbitantes que México no puede sufragar en su situación económica actual. Mientras la viabilidad del proyecto enfrenta duras críticas, los expertos cuestionan si el país apuesta por un espejismo energético.

GREENPEACE EXIGE JUSTICIA CLIMÁTICA Y RECHAZA FÓSILES

La organización internacional Greenpeace reaccionó con un enérgico comunicado donde cuestionó la coherencia de la política científica oficial. Los ambientalistas exigen que el gobierno enfoque su trabajo en la soberanía energética y la reducción de la dependencia de hidrocarburos, en lugar de revivir técnicas extractivas cuestionables. “¡No necesitamos fracking, necesitamos igualdad, justicia energética y climática!”, sentenció la organización, dejando claro que para ellos no existen matices “verdes” en la fracturación hidráulica.

REDES SOCIALES EXHIBEN EL CAMBIO DE POSTURA

La memoria digital castigó con severidad a la jefa de Estado. Usuarios en la plataforma X rescataron publicaciones de 2015 donde Sheinbaum tildaba la privatización del agua para el fracking como algo “perverso y sumamente grave”. Este contraste directo entre su pasado activista y su presente gobernante generó una ola de señalamientos por su cambio radical de postura, alimentando la narrativa de una política que cambia de opinión según el color del cristal presidencial.

SHEINBAUM DEFIENDE EL “FRACKING” DE LA 4T

Pese a los reclamos, la presidenta defendió la exploración de nuevas tecnologías y reconoció los daños del método convencional, aunque insistió en que su gobierno busca una variante menos nociva. El plan oficial contempla la perforación de pozos mediante la inyección de mezclas que, teóricamente, permanecerían en capas profundas sin contaminar los acuíferos. Sin embargo, las organizaciones ambientales sostienen que el concepto de “fracking sustentable” es un oxímoron que carece de sustento en la realidad geológica.

EL GOBIERNO TRASLADA LA RESPONSABILIDAD A LOS EXPERTOS

En un intento por legitimar la propuesta, Sheinbaum turnó la tarea al sector académico y solicitó que los científicos determinen qué químicos y métodos de reciclaje de agua podrían mitigar el impacto ambiental. No obstante, la duda persiste: ¿Logrará el gobierno limpiar una técnica inherentemente sucia o simplemente asistimos a otra entrega de “como digo una cosa, digo otra” en la política energética nacional?

PUNTOS CLAVE DE LA NOTA

  • Contradicción política: La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa un “fracking sustentable”, a pesar de que en 2015 tildó esta técnica de “perversa”.
  • Postura de Greenpeace: La organización rechaza la propuesta y demanda priorizar la justicia climática sobre el uso de combustibles fósiles.
  • Inviabilidad técnica: Diversos colectivos advierten que México carece de la tecnología y el presupuesto necesarios para aplicar esta técnica con seguridad.
  • Riesgo ambiental: Expertos ambientales aseguran que el “fracking sustentable” no existe y que el proceso amenaza directamente los mantos acuíferos.
  • Justificación oficial: El gobierno encomendó a expertos científicos el diseño de un método que permita el reciclamiento del agua durante la extracción de gas.

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