LANOTA.– Quién diría que entre tantos informes de seguridad, reuniones diarias y mesas de coordinación, el entonces gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, jamás sospechó que su Secretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, pudiera tener vínculos con el crimen organizado. Hoy, Bermúdez está prófugo, señalado por su presunta relación con el grupo criminal La Barredora, pero para el senador y excandidato presidencial, todo se trató de una gran sorpresa.
UN POLICÍA DE TRAYECTORIA… SOSPECHOSA
“Nos veíamos todos los días”, dijo Adán Augusto con tono serio en entrevista con Ciro Gómez Leyva. “Si hubiese yo sospechado de él, pues inmediatamente lo hubiésemos separado del encargo”, remató, como si se tratara de una falta administrativa menor.
Según López, Bermúdez era un hombre de carrera. Lo conocía desde que ambos eran funcionarios del estado, y eso bastó para confiarle la seguridad de Tabasco en un momento donde la violencia crecía a paso firme. “Trabajamos muy coordinadamente”, agregó, aunque la realidad y los números de homicidios dolosos en su gestión digan otra cosa.
CUANDO NADIE SABE NADA
El caso Bermúdez ha desatado críticas no solo contra el hoy prófugo funcionario, sino también contra Carlos Merino, actual gobernador, quien también asegura no haber tenido información sobre posibles vínculos criminales. Es decir, entre todos los encargados de velar por la seguridad del estado, nadie sabía nada.
Y aunque hay quienes ya piden consecuencias políticas, Adán se mantiene firme al frente de la bancada de Morena en el Senado. “Voy a seguir trabajando en esto…”, dijo, dejando claro que su liderazgo no está en duda, aunque su capacidad de sospecha sí.
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