LANOTA.MX– La alcaldesa morenista de Tláhuac, Berenice Hernández, decidió que la Carrera Anual de Barbie sería el escenario perfecto para demostrar que los límites humanos son apenas un trámite. Participó en la ruta de 10 kilómetros, recogió su medalla y lo presumió en redes sociales con fotos sonrientes y mensajes inspiradores.
El detalle es que su tiempo oficial fue de 30 minutos con 5 segundos, nada menos que por encima del récord nacional de 10 mil metros que ostenta la atleta olímpica Laura Galván. Para lograrlo, Hernández habría corrido a un ritmo de 3 minutos por kilómetro. Ni Kipchoge en sus mejores días.
EL ORGULLO DE UNA LESIÓN
En sus redes, la alcaldesa celebró la hazaña con un toque emotivo: “Hoy tuve la alegría de correr la Carrera Barbie con amigas y, sobre todo, vivir junto a mis dos pequeñas su primera carrera”. Incluso añadió que el logro era doble, pues venía de superar una lesión de tres meses.
La narrativa era perfecta: superación personal, récord nacional y medalla en mano. Sólo faltaba un detalle… pasar por los tapetes de control.
LA REALIDAD: DESCALIFICADA
El organizador Asdeporte confirmó que Hernández no cruzó los puntos de verificación en los kilómetros 2, 3 y 7.5. Resultado: descalificada. Su certificado aparece con esa leyenda en la categoría Femenil 10K.
La historia pasó de inspiradora a escandalosa en cuestión de horas. Foros de corredores y la página “Los Caza Tramposos del Maratón” la exhibieron como ejemplo de cómo no se debe competir.
EL RÉCORD IMPOSIBLE
La ironía no tardó en viralizarse: una alcaldesa que “rompe” el récord nacional sin sudar, que presume medalla sin completar la ruta y que convierte una carrera recreativa en un episodio de fanfiction político-deportivo.
“Así como usted lo lee —y aunque suene a ciencia ficción— la alcaldesa morenista de Tláhuac ‘rompió’ el récord mexicano de 10 km femenil con un celestial y físicamente imposible tiempo de 30:05”, ironizó la página que la exhibió.
EL ESCÁNDALO DIGITAL
Lo que pudo ser un domingo de convivencia familiar terminó convertido en un escándalo político-deportivo. La medalla que Hernández mostró orgullosa en redes ahora es símbolo de un récord que nunca existió y de una descalificación que sí quedó registrada.
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