LANOTA.– Cubierta con la capucha de una sudadera y el rostro agachado, Marianne Gonzaga salió de los juzgados en silencio. No era una salida cualquiera: apenas habían pasado cinco meses desde que fue detenida por apuñalar 14 veces a Valentina Gilabert, una joven de 18 años que hoy sigue lidiando con las secuelas físicas y emocionales de aquel ataque.
Marianne, influencer con presencia en redes sociales y apenas 17 años al momento de los hechos, fue recluida en el Centro Especializado para Mujeres Adolescentes en la Ciudad de México, tras ser señalada por una agresión brutal ocurrida el pasado 5 de febrero. Aquella tarde, según la investigación, se enteró de que Valentina tenía una relación con su exnovio. Minutos después, desató una furia que dejó a la víctima con heridas profundas en el cuello, tórax, rostro y manos.
“Solo pasó cinco meses encerrada”, resumió el periodista Carlos Jiménez en la red social X, donde reveló que Gonzaga fue liberada tras una audiencia en la que se determinó que la Fiscalía capitalina ya no podía mantenerla en reclusión. La resolución se basó en su calidad de menor de edad y en el tipo penal que se le imputó: lesiones dolosas, no tentativa de homicidio ni feminicidio.
UN CRIMEN CON IMPACTO EN REDES
Desde el inicio, el caso sacudió tanto al sistema de justicia como a las redes sociales. La violencia del ataque generó indignación, pero también dudas legales: ¿por qué no fue acusada de intento de feminicidio? La respuesta se resume en su edad: “Si hubiera tenido 18 años, estaría siendo juzgada por tentativa de feminicidio, pero se salvó y está por lesiones dolosas”, explicó una fuente cercana al proceso.
Durante su reclusión, testimonios desde el centro de adolescentes revelaban una cara inesperada de la agresora: “Es tranquila, participa en talleres, siempre tiene una sonrisa”, publicó la cuenta “Reas de Turquesa”. Esa imagen contrastaba brutalmente con la escena que la Fiscalía reconstruyó: una adolescente influenciada por celos y violencia afectiva, empuñando un arma blanca contra otra joven.
VALENTINA ROMPE EL SILENCIO
Después de días de especulación, Valentina Gilabert confirmó públicamente la liberación de Marianne Gonzaga, y lo hizo con una declaración que sorprendió:
“Todo mundo se merece una segunda oportunidad.”
En un video publicado en redes sociales, Valentina explicó que se llegó a un acuerdo entre ambas partes:
“Mis abogados, los abogados de Marianne, mi familia y su familia llegamos a un acuerdo en el que se le iba a otorgar una condena menor”, dijo.
Sus palabras, cargadas de madurez y quizá de resignación, reflejan también la complejidad emocional de un caso que va más allá del castigo legal. La víctima, que sufrió un ataque casi letal, aceptó una salida anticipada para su agresora en un contexto que aún no termina de sanar.
¿Y AHORA QUÉ?
Marianne Gonzaga quedó libre, pero deberá seguir ciertas medidas de control judicial. Aunque los detalles aún no han sido divulgados públicamente, se espera que incluya vigilancia, restricción de movilidad y terapias obligatorias.
El caso de Valentina y Marianne deja abierta una herida más profunda: la falta de protocolos claros para sancionar con perspectiva de género cuando la agresora también es menor de edad. ¿Hay castigo suficiente cuando las lesiones casi cuestan una vida, pero la ley protege al agresor por su edad?
Mientras tanto, Marianne camina libre. Valentina, en cambio, aún carga con cicatrices que no sanan con el paso del tiempo ni con una audiencia judicial.
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