Ataque contra  exalcalde en hospital de El Rosario sacude al gremio médico

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El PAN de Sinaloa condenó el ataque contra el excalcalde.

LANOTA.–  La noche caía sobre El Rosario, Sinaloa, cuando un hecho inesperado rompió la rutina en el Hospital Integral. Eran cerca de las nueve de la noche del martes 24 de septiembre cuando un motociclista se aproximó al área de estacionamiento reservado para el personal médico

En cuestión de segundos, el sonido seco de un rifle de balines quebró la calma: el blanco era Manuel Antonio Pineda Domínguez, exalcalde del municipio y doctor en servicio.

El ataque, aunque breve, causó una enorme conmoción. El exalcalde cayó herido por dos impactos en la espalda, mientras su agresor huía a toda velocidad sin dejar rastro. Los compañeros de Pineda reaccionaron de inmediato: lo trasladaron al interior del hospital, donde los médicos —sus propios colegas— le brindaron atención. Las lesiones, confirmaron después, no ponían en riesgo su vida.

UN ATENTADO EN TERRENO SAGRADO

Lo que más impactó no fue la magnitud del daño físico, sino el lugar del ataque. La violencia había irrumpido en un espacio considerado seguro: el hospital, un recinto donde la vida debería prevalecer sobre todo lo demás.

La noticia corrió con rapidez y obligó a la Policía Municipal a desplegar un operativo urgente en torno al hospital. No obstante, hasta ahora no se han identificado ni detenido a los responsables.

CONDENA POLÍTICA Y MIEDO EN EL GREMIO MÉDICO

El hecho provocó la reacción inmediata de la presidenta estatal del PAN en Sinaloa, Wendy Barajas Cortés, quien expresó su indignación y exigió justicia.
No solo es un atentado contra el doctor Pineda, es un agravio contra toda la comunidad médica”, escribió, subrayando que la agresión dentro del hospital pone en riesgo a quienes, día a día, trabajan por salvar vidas.

Barajas advirtió que el atentado exhibe la fragilidad con la que se desempeñan médicos y enfermeras en la entidad, donde ejercer su labor puede convertirse en un riesgo permanente.

UN CLIMA DE VIOLENCIA QUE NO DA TREGUA

El ataque contra el exalcalde se sumó a otro episodio violento ocurrido apenas un día antes, el 23 de septiembre, en Culiacán. Cerca del Hospital Regional No. 1 del IMSS Bienestar, un tiroteo dejó sin vida a Luis Omar “N”, jefe de farmacia del nosocomio, y alcanzó con una esquirla a un menor de un año y tres meses. El pequeño sobrevivió gracias a la rápida atención médica.

Ambos sucesos, tan cercanos en tiempo y espacio, reflejan un mismo telón de fondo: la persistencia de la violencia en Sinaloa, que ahora alcanza incluso a los recintos hospitalarios, espacios que deberían estar blindados contra la inseguridad.

EL EXALCALDE EN RECUPERACIÓN, LA COMUNIDAD EN ZOZOBRA

Mientras el doctor Pineda se recupera de sus heridas, en el municipio de Rosario persiste la tensión. Médicos, enfermeras y pacientes comparten la misma pregunta: ¿hasta qué punto los hospitales son realmente lugares seguros?

La respuesta la deberán dar las autoridades estatales y federales, cuya actuación es reclamada con urgencia por familiares, políticos y la sociedad sinaloense. Entre tanto, el eco de los disparos de aquella noche aún resuena como recordatorio de la vulnerabilidad de quienes trabajan en primera línea de la salud.

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