Billetes en mano y rentas al doble: La “invasión china” que desplaza en Centro Histórico

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp
Clausura de uno de los negocios chinos en el Centro Histórico.

LANOTA.MX.  Las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México ya no son las mismas. A cualquier hora del día, una ola de actividad comercial inunda los angostos pasillos de edificios viejos, donde las fachadas gastadas contrastan con la frenética actividad de nuevas tiendas y almacenes. Pero este auge comercial tiene un costo: el desplazamiento de quienes han vivido ahí por décadas.

“Antes esta zona era nuestra, la de siempre. Ahora es de ellos”, dice Iraís Martínez, vecina de la calle Humboldt, con resignación en la voz. “Ya no podemos pagar la renta.”

El fenómeno de la gentrificación no es nuevo en la ciudad. Barrios como Roma, Condesa y Nápoles ya han sido transformados por el arribo de nómadas digitales extranjeros que dispararon los precios inmobiliarios. Pero en el Centro Histórico, el cambio tiene otro rostro: el de una comunidad china en crecimiento acelerado, que ha convertido la zona en un enclave comercial donde el dinero en efectivo habla más fuerte que cualquier otro factor.

RENTAS POR LAS NUBES Y PAGOS EN EFECTIVO

Calles emblemáticas como Revillagigedo, Iturbide, Morelos y Artículo 123 han visto un cambio drástico en su dinámica. Lo que solían ser departamentos de renta accesible10,000 pesos mensuales— ahora llegan a costar entre 18,000 y 20,000 pesos, una cifra impensable para muchos habitantes históricos de la zona.

“Los chinos sacan fajos de billetes y pagan al contado, sin negociar”, explica Marco Belmond, otro vecino que aún resiste en la zona. “Nada de transferencias ni tarjetas de crédito. Pagan seis meses, un año o hasta dos por adelantado. Así, ¿quién puede competir?”

La oferta es irresistible para los propietarios. Con pagos en mano y sin complicaciones, los caseros suben los precios sin mirar atrás. Lo que antes eran rentas accesibles para trabajadores y familias de clase media, ahora es territorio de comerciantes con capital suficiente para comprar su permanencia.

UN CENTRO HISTÓRICO IRRECONOCIBLE

Pasear por las calles del Centro Histórico ya no tiene el mismo aire nostálgico de hace unos años. Donde antes había vecindades con niños jugando en los patios, ahora hay edificios con bodegas de productos importados. La vida cotidiana se diluye entre el ajetreo de camiones de carga, empleados que mueven cajas y comerciantes que se han apropiado de cada rincón.

Para Iraís y muchos otros, la pregunta es inevitable: ¿dónde vivirán cuando ya no puedan costear su hogar de toda la vida?

El fenómeno sigue avanzando y, como ha ocurrido en otras zonas de la ciudad, el resultado parece inevitable: desplazamiento, desigualdad y un Centro Histórico que ya no es el mismo.

 @LaNotaDeMexico

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp