LANOTA.- La historia de Ana Gabriela Guevara parece haber dado un giro radical. De ser símbolo del esfuerzo y orgullo nacional en el atletismo, pasó a representar uno de los capítulos más cuestionados de la administración pública en materia deportiva. La exvelocista y exdirectora de la Conade vuelve a ser señalada, ahora con una tercera denuncia en su contra por presunto desfalco de 70 millones de pesos, presentada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Esta acusación se suma a otras investigaciones previas que habrían detectado irregularidades por hasta 598 millones de pesos durante la cuenta pública de 2020.

UNA GESTIÓN CUESTIONADA

Durante su administración, Guevara defendió su trabajo argumentando que su gestión fue “la más auditada en la historia de la Conade”, insistiendo en que ninguna auditoría derivó en sanciones. Sin embargo, las observaciones persistentes de la ASF y los señalamientos de la comunidad deportiva dejaron una mancha imborrable en su legado.

El descontento entre atletas se hizo evidente con la suspensión de becas a deportistas acuáticos, tras la intervención de World Aquatics, que desconoció a la Federación Mexicana de Natación. Para muchos, el episodio simbolizó la desconexión entre Guevara y los atletas que debía representar.

POLÉMICAS Y DECLARACIONES VIRALIZADAS

La exfuncionaria también protagonizó momentos mediáticos que dañaron su imagen pública. Durante los Juegos Olímpicos de París 2024, fue captada cenando en un restaurante de lujo, lo que desató indignación en redes sociales. Su respuesta no ayudó a calmar la controversia: “Todo lo que gano, me lo trago, me lo unto y me lo visto como me da mi chingada gana.”

Esa frase, que buscaba mostrar autonomía, terminó consolidando la percepción de arrogancia y desapego hacia la rendición de cuentas.

UN LEGADO EN ENTREDICHO 

Hoy, el nombre de Ana Gabriela Guevara se asocia menos con su paso triunfal por las pistas y más con las sombras de la opacidad. La ASF continuará las investigaciones para determinar si existieron desvíos de recursos públicos.

Su caso simboliza un fracaso en la gestión del deporte mexicano, donde la gloria personal no bastó para sostener la credibilidad institucional. El futuro legal de Guevara sigue incierto, pero su legado —alguna vez intachable— ha quedado marcado por el descrédito.

LOS “NEGRITOS” EN EL ARROZ

1. FALTA DE FORMACIÓN ACADÉMICA Y CAMBIO DE REGLAMENTO

2. RESULTADOS DEPORTIVOS INSUFICIENTES

3. CONFLICTOS CON ATLETAS Y BECA­S RETIRADAS

4. IRREGULARIDADES FINANCIERAS Y POSIBLES DESVÍOS

5. GASTOS, VIAJES Y ESTILO DE VIDA

6. HERENCIA DE INESTABILIDAD PARA LA CONADE

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