Del “Mencho” al “Señor de la T”: El riesgo es confundir descabezamiento con desmantelamiento

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Odracir R. Espinoza Valdez.

*Odracir R Espinoza Valdez

La detención de Manuel Alejandro “N”, alias “El Señor de la T”, coordinador regional del CJNG en el Bajío michoacano, nos debe enseñar algo importante, el capturar objetivos de alto valor produce sin duda la nota de 4 columnas, pero es sin duda, que no necesariamente desarma el negocio criminal, ni mucho menos a la organización. Según los reportes, el detenido operaba en Angamacutiro, Penjamillo, Panindícuaro, José Sixto Verduzco y Puruándiro, y se le vincula con extorsión, secuestro, homicidio, desaparición de personas y narcomenudeo.

La captura es un resultado importante, sobre todo, por que obedece a la Estrategia Nacional contra la Extorsión. El Secretario, Omar García Harfuch había dicho al presentar esa estrategia que “detener a quienes cometen este delito es una forma directa de proteger el sustento de miles de familias trabajadoras”, y que el Estado debía enfrentar la extorsión “con la fuerza de las instituciones”. Relevante, pero también en ese contexto nos hace pensar que ello, también obliga a proteger a productores, a los comerciantes y sobre todo a las familias, sumado a ello, nos obliga a reiterar, que no sirve de nada de únicamente detener al operador visible (que es clave), pero es necesario, llevar a la justicia también a quién cobra, a quién lava, a quién protege y a qué autoridad local permitió que el negocio creciera (ojo con eso).

Vayamos a febrero de este año, “El Mencho” cayó en un operativo de alto impacto donde la SEDENA informó que hubo inteligencia militar, participación del CNI, FEMDO y cooperación bilateral con autoridades de Estados Unidos, bien, un resultado histórico, acompañado a ello, se vinieron capturas de mandos y operadores regionales. Infobae documentó una cadena de golpes al CJNG tras la muerte de su fundador, incluyendo “El Jardinero”, “El R1” y células vinculadas al “Tío Lako”.

El avance es evidente, el cambio de paradigma es destacable, pero esto nos ubica a un riesgo, un riesgo sustancial a la seguridad y justicia, el confundir el descabezamiento con el desmantelamiento de los grupos criminales. En México hemos visto muchas veces que cae el capo y queda el mercado, siguen los laboratorios, continua la extorsión a productores, aflora el robo de combustible, el control de rutas, el trafico de armas, los policías comprados, las empresas fachadas y dinero limpio entrando a negocios lícitos, eso continua, no se acaba. Un analista como David Saucedo ha sostenido públicamente algo que muchos pensamos, Washington entendió que detener capos y decomisar droga no es suficiente, es necesario, pero no suficiente, el nuevo frente real es el dinero (follow the money) y las redes empresariales, financieras y sobre todo políticas que sostienen a los cárteles.

Ahí está la gran diferencia al día de hoy, el famoso contraste operativo contra judicial. México hemos avanzado operativamente generando inteligencia estratégica, mayor coordinación, detenciones relevantes y el desmantelamiento de laboratorios. La SSPC reportó más de 67 mil detenciones por delitos de alto impacto, 2 mil personas detenidas por extorsión y 2,771 laboratorios clandestinos inhabilitados. Hasta ahí, se ve el avance, el contraste viene cuando hablamos de los números de la justicia en estos casos, el reto ante los juzgadores es que esas detenciones y capturas se conviertan en sentencias condenatorias, que la extorsión se documente en carpetas sólidas, que en las desapariciones se determine responsabilidad penal y que en los casos de lavado se llegue al decomiso e incautación real, que esos activos y dineros ya no funcionen a favor de los carteles, sino a favor de la sociedad.

La presión de Estados Unidos también cambió el tablero, en el mes de febrero de 2025, el Departamento de Estado designó al CJNG y otros carteles como organizaciones terroristas extranjeras y SDGT, una etiqueta que les da mayor herramientas para su combate y demuestra la rigurosidad del actuar contra un enemigo del Estado para los Estados Unidos. En cambio, nuestro país, no está obligado a copiar esa categoría me queda claro, pero sí a entender sus efectos al día de hoy, sobre todo analizar, si no se investigan las redes de corrupción y lavado, no daremos resultados contundentes para desmantelar a los grupos criminales, sumado a ello, le damos a Washington el elemento también para que desde su sistema, con sus reglas y sus intereses ellos impartirán justicia.

Cierro con dos conclusiones, la primera que nos demuestra, que detener al “Señor de la T” importa, sí, pero si no se judicializa la estructura completa —finanzas, protección local, extorsión a productores y desapariciones— será otro golpe táctico con vida corta, sin mayor trascendencia. Mi segunda, nuestro país debe medir el éxito de la lucha contra el crimen organizado no por cabezas capturadas, sino por redes desarmadas y desmanteladas con estrategia y contundencia, porque si no la hidra de lerna, seguirá siendo el ejemplo del crimen organizado en México.

*Mtro. Odracir Ricardo Espinoza Valdez.

Abogado Penalista, Académico, Primer Fiscal Anticorrupción del País y Ex asesor Legal del Departamento de Justicia de EU en México.

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