15/06/2026
LANOTA. El debate sobre el derecho a una muerte digna ha dejado de ser una discusión de nicho para convertirse en una exigencia social palpable en las calles de la capital mexicana. Integrantes de la organización civil Libertad para Morir se concentraron frente al Ángel de la Independencia para presentar la primera iniciativa ciudadana que busca legalizar la eutanasia en la Ciudad de México, marcando un hito en la agenda de derechos de la metrópoli.
Esta propuesta no solo pretende transformar el marco legal local, sino abrir una conversación profunda, ética y compasiva sobre la autonomía corporal en la etapa terminal de la existencia. Al tratarse de un mecanismo de participación ciudadana directa, la recolección de firmas iniciada busca otorgar el carácter de iniciativa preferente al proyecto. De conseguir el respaldo necesario, el Congreso de la Ciudad de México estará obligado por ley a discutir y votar la propuesta durante el mismo periodo legislativo en que sea presentada, impidiendo que el tema sea relegado a la congeladora política.
EL MODELO INTERNACIONAL: DE LA VANGUARDIA EUROPEA A LA COMPASIÓN AMERICANA
La iniciativa de la Ciudad de México no parte de un vacío conceptual; se nutre de experiencias internacionales que han demostrado que la muerte asistida puede regularse bajo estrictos estándares éticos y de salud pública. Países como Holanda y Bélgica, pioneros globales desde principios del siglo XXI, han consolidado sistemas donde el alivio del sufrimiento intolerable es un derecho garantizado.
En América Latina, Colombia se posicionó como el referente regional tras despenalizar la eutanasia mediante fallos de su Corte Constitucional y posterior regulación ministerial, permitiendo que pacientes con enfermedades terminales o crónicas degenerativas accedan a una muerte médica supervisada. Asimismo, España aprobó su ley de eutanasia en 2021, estableciendo comisiones de evaluación independientes que garantizan que la decisión del paciente sea informada, reiterada y libre de presiones externas, un espejo en el cual busca mirarse el proyecto capitalino.
LA PROPUESTA EN LA CDMX: AUTONOMÍA, LEY Y CANDADOS MÉDICOS
El proyecto de ley propuesto por Libertad para Morir se enfoca de manera estricta en personas adultas con enfermedades graves e incurables que les generan un sufrimiento físico o mental intolerable. La propuesta cuida tanto el derecho del paciente como la integridad de los profesionales de la salud a través de un esquema que contempla:
- Evaluaciones independientes: Procesos de supervisión institucional y comisiones médicas que dictaminen la procedencia de cada solicitud para evitar abusos o decisiones tomadas bajo estados de depresión tratable.
- Objeción de conciencia garantizada: El personal médico que por convicciones éticas o religiosas decida no participar en el procedimiento quedará exento de hacerlo sin sufrir represalias laborales o legales.
- Obligatoriedad institucional: A pesar de la objeción individual, las instituciones estarán obligadas a contar con personal no objetor para asegurar que el acceso al derecho sea efectivo y no se diluya en trabas administrativas.
Bajo la premisa de que “una vida digna incluye morir dignamente”, el movimiento coloca en el centro la compasión y los derechos humanos. Los activistas recordaron que el contexto social es idóneo para dar este paso legislativo, pues más de siete de cada diez personas en el país apoyan cambios legales para permitir la eutanasia, reflejando una evolución en la mentalidad colectiva que prioriza el aligeramiento del dolor sobre el ensañamiento terapéutico.
CONTEXTO Y PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Iniciativa ciudadana preferente: La organización Libertad para Morir busca recolectar las firmas necesarias en la CDMX para obligar al Congreso local a debatir y votar de forma prioritaria la legalización de la eutanasia.
- Criterios de elegibilidad: El beneficio legal estaría limitado de forma exclusiva a personas adultas diagnosticadas con enfermedades graves, incurables y asociadas a sufrimientos físicos o mentales intolerables.
- Garantía y objeción de conciencia: El proyecto respeta la libertad de los médicos objetores de conciencia, pero obliga a las instituciones de salud a disponer de personal capacitado y dispuesto a realizar el procedimiento.
- Sólido respaldo social: De acuerdo con los datos presentados por los activistas, más del 70% de la población mexicana se muestra a favor de reformar las leyes para permitir el acceso a la muerte asistida.
- Alineación internacional: La propuesta de la CDMX adopta los candados de supervisión y comisiones de evaluación independientes aplicados con éxito en naciones como España, Colombia y Holanda.
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