8/06/2026
LANOTA.- La carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, una ruta que conecta la belleza tropical de la Costa Chica con el estado de Oaxaca, se convirtió el pasado domingo en el escenario de una emboscada que añade un capítulo más a la ola de misterio y violencia que asedia a la región. Eran las 11:40 horas del 7 de junio cuando las ráfagas de fuego rompieron la tensa calma del día, cobrando la vida de Agustín Morán, presidente de la Asociación Ganadera de Cuajinicuilapa, y de su esposa, Rocío Castro.
El ataque no fue una coincidencia ni un error de cálculo. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, la pareja viajaba a bordo de un Nissan Sentra gris cuando un vehículo tripulado por hombres armados les dio alcance. Con precisión milimétrica, los agresores abrieron fuego en repetidas ocasiones directamente contra la unidad de las víctimas, dejándolos sin vida de forma instantánea al interior del automóvil. La ferocidad del ataque fue tal que una camioneta que circulaba de manera fortuita en la misma dirección recibió varios impactos de bala; por fortuna, sus ocupantes resultaron ilesos, convirtiéndose en testigos silenciosos de un crimen que parece llevar una dedicatoria oculta.
Tras la agresión, la zona fue acordonada por un fuerte despliegue de corporaciones de seguridad. Peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Guerrero recolectaron los indicios balísticos e iniciaron las diligencias correspondientes para intentar armar el rompecabezas de este doble homicidio. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, el móvil del crimen permanece bajo un absoluto hermetismo y no se reporta ninguna persona detenida.
LA CONEXIÓN CUAJINICUILAPA: ¿COINCIDENCIA O PATRÓN CRIMINAL?
Lo que vuelve verdaderamente inquietante este suceso no es solo la saña del ataque, sino el contexto temporal y geográfico en el que se inscribe. Apenas 48 horas antes, la comunidad de Cuajinicuilapa ya había sido sacudida por el asesinato de Sael Silva Cisneros, un destacado investigador de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y férreo activista afromexicano.
Silva Cisneros, cuya muerte provocó un pronunciamiento institucional de dolor y exigencia por parte del máximo tribunal del país, venía de participar activamente en el seminario “Disidencias afromexicanas en Guerrero: historia, justicia y derechos”. El foro buscaba precisamente visibilizar las demandas de justicia y memoria de estas comunidades vulneradas. Dos liderazgos locales eliminados de forma consecutiva en menos de una semana han colocado a la Costa Chica bajo los reflectores de la seguridad nacional. Las preguntas flotan en el aire: ¿existe un hilo conductor entre ambos crímenes o se trata de una trágica convergencia de violencias distintas?
UN HISTORIAL DE AGRESIONES CONTRA EL LIDERAZGO SOCIAL
Para entender el misterio que rodea a Cuajinicuilapa, es necesario mirar hacia el pasado reciente de la región. El atentado contra Agustín Morán no es un hecho aislado, sino el eslabón más reciente de una cadena de agresiones dirigidas de forma sistemática contra líderes sociales, defensores de derechos humanos y representantes locales en Guerrero.
La lista de víctimas con presencia pública en la zona es larga y alarmante:
- Marzo de 2026: José Alberto Gálvez Morales, director de Atención a Grupos Vulnerables de Marquelia y activista LGBT+, fue hallado sin vida y con huellas de violencia en el vecino estado de Oaxaca.
- Marzo de 2025: El sector ganadero local ya había recibido un golpe directo con el asesinato de Sandra Marín, una productora de Cuajinicuilapa que fue acribillada a tiros justo frente a las puertas de su domicilio.
- Junio de 2023: Jesús González Ríos, dirigente municipal del Partido Verde en Copala, fue privado de la libertad en la Costa Chica, desatando protestas y una fuerte movilización social que exigía su localización.
- Diciembre de 2022: Las instituciones de seguridad tampoco han estado exentas; David Borja Padilla, en ese entonces secretario de Seguridad Pública de Coyuca de Benítez, sobrevivió a una emboscada armada en la carretera Acapulco-Zihuatanejo.
Cada uno de estos casos comparte un patrón común: objetivos con visibilidad institucional o comunitaria, ataques perpetrados en vías de comunicación clave y un denominador común de impunidad que alimenta la intriga. Mientras las autoridades estatales y federales aseguran mantener abiertas todas las líneas de investigación para esclarecer la doble ejecución del líder ganadero y su esposa, los habitantes de la Costa Chica observan con temor cómo los liderazgos que sostienen la estructura social y económica de sus municipios se desvanecen bajo el fuego cruzado.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- El crimen: Agustín Morán, líder de la Asociación Ganadera de Cuajinicuilapa, y su esposa Rocío Castro fueron asesinados a balazos en la carretera Acapulco-Pinotepa Nacional el domingo 7 de junio.
- La mecánica: Fueron interceptados alrededor de las 11:40 horas por sujetos armados desde otro vehículo en movimiento; una camioneta ajena a los hechos también resultó baleada.
- Contexto de alerta: El doble homicidio ocurrió solo dos días después del asesinato de Sael Silva Cisneros, investigador de la SCJN y activista de la comunidad afromexicana en el mismo municipio.
- Antecedentes en el sector: En marzo de 2025, la productora Sandra Marín, también del gremio ganadero de Cuajinicuilapa, fue asesinada a tiros frente a su casa.
- Situación actual: La Fiscalía de Guerrero comenzó las investigaciones correspondientes en el sitio, pero hasta el momento no se conocen los motivos del ataque ni hay sospechosos detenidos.
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