LANOTA.- A tres semanas de que se confirmara el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, la narrativa del Estado mexicano se cae a pedazos. Lo que se anunció como el golpe definitivo al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tapalpa, hoy se transmuta en una guerra de declaraciones donde la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) parecen trabajar para bandos distintos.
La discrepancia no es un error de comunicación; es una fractura política que pone en duda la voluntad de llevar ante la justicia a los cómplices de la organización.
VERSIONES ENCONTRADAS: EL CHOQUE ENTRE FGR Y SEDENA
La FGR ha decidido ignorar los reportes de campo al afirmar que los tiroteos ocurrieron exclusivamente en “campo abierto y zonas despobladas”, lejos del complejo de cabañas del Country Club. Esta postura oficial resulta inverosímil frente a la declaración del General Ricardo Trevilla, quien detalló que la primera fase del operativo —la más sangrienta— ocurrió precisamente dentro de los inmuebles, donde fallecieron tres militares y ocho sicarios. Al negar el escenario del crimen, la Fiscalía parece estar construyendo una salida legal para desconocer cualquier hallazgo realizado en las cabañas.
LA RUTA DE LA NEGLIGENCIA: ¿POR QUÉ NO SE RESGUARDÓ LA ESCENA?
La responsabilidad sobre la contaminación de la evidencia recae en un vacío de autoridad sospechoso. Mientras la Sedena asegura haber repelido un ataque violento con armamento de alto poder en el búnker del capo, la FGR se limita a señalar que personas ajenas “alteraron” el lugar. Sin embargo, la verdadera negligencia —u omisión deliberada— ocurrió al permitir que la escena del crimen quedara sin custodia policial durante días, permitiendo que la prensa y civiles caminaran entre casquillos de calibre .50 y documentos personales de “El Mencho”.
NARCONÓMINAS: EL BOTÍN QUE LA FISCALÍA SE NIEGA A TOCAR
El hallazgo de las denominadas “narconóminas” representa el mayor peligro para la estructura de poder en México, pues detalla pagos a funcionarios de todos los niveles. No obstante, la FGR ya ha invalidado preventivamente estas pruebas bajo el argumento de la “alta probabilidad de contaminación”. Esta movida jurídica sugiere que no hubo interés real en preservar la cadena de custodia, sino que se buscó crear el escenario perfecto para que estos documentos nunca puedan ser utilizados como evidencia en un juicio por corrupción.
UN OPERATIVO EXITOSO CON UNA INVESTIGACIÓN FALLIDA
A pesar de que figuras como Omar García Harfuch confirmaron las bajas y el éxito táctico del operativo en Jalisco, el manejo ministerial posterior ha sido desastroso. La detención de José “N”, alias “Pepe”, el pasado 15 de marzo, podría ser la última oportunidad para rescatar la investigación, siempre y cuando su testimonio no sea también “contaminado” por la pugna interna entre las instituciones de seguridad. La muerte del líder del CJNG corre el riesgo de ser una victoria pírrica si la impunidad de sus protectores queda garantizada por la ineficacia técnica de la Fiscalía.
PUNTOS CLAVE DE LA CONTRADICCIÓN INSTITUCIONAL
- Negación del escenario: La FGR asegura que no hubo enfrentamientos en las cabañas, contradiciendo el reporte de bajas de la Sedena en dicho sitio.
- Escena abierta: Periodistas ingresaron libremente al refugio de Oseguera Cervantes debido a la ausencia total de sellos de clausura o vigilancia.
- Invalidación de pruebas: La Fiscalía utiliza la “contaminación” de la escena para deslindarse de las narconóminas que implican a funcionarios.
- Conflicto de mando: La falta de coordinación entre Trevilla (Sedena) y la FGR evidencia una ruptura en la estrategia de seguridad nacional.
- Evidencia pública: Documentos de “Gastos de Tapalpa” y fotos personales fueron hallados por civiles antes que por los peritos federales.
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