INAI es historia: Gobierno federal toma el mando… y las dudas crecen

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La Secretaría Anticorrupción toma posesión del edificio del INAI.

LANOTA.MX.  Este viernes amaneció con un aire de incertidumbre en Insurgentes Sur número 3211, la dirección que durante más de dos décadas albergó al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI)

A las 08:00 horas, personal de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno llegó al edificio para tomar posesión del inmueble. No hubo resistencia. Los elementos del Servicio de Protección Federal, que custodiaban el lugar, permitieron el acceso tras la identificación de los funcionarios. Así, con un acto discreto pero simbólico, se consumó la desaparición de uno de los órganos autónomos más importantes del país.

Horas antes, en la edición vespertina del jueves, el Diario Oficial de la Federación (DOF) había publicado la nueva Ley de Transparencia, que oficializó el fin del INAI. Creado en 2002 como un pilar fundamental para garantizar el acceso a la información y la protección de datos personales, el instituto había sido un baluarte en la lucha contra la opacidad y la corrupción. 

Sin embargo, su desaparición, impulsada por el gobierno federal, no pasó desapercibida. Afuera del edificio, decenas de exempleados del INAI mantenían un plantón, exigiendo respuestas sobre su futuro laboral y protestando por lo que consideran un golpe a la transparencia en México.

LA REUNIÓN QUE NO CALMÓ LAS AGUAS

Pasado el mediodía, la titular de la Secretaría Anticorrupción, Raquel Buenrostro, llegó al lugar para reunirse con los exempleados y con el excomisionado presidente del INAI, Adrián Alcalá. La cita, que inició después de las 13:00 horas, tuvo un tono conciliatorio pero no exento de tensiones. 

Buenrostro anunció que todos los empleados recibirían una indemnización equivalente a tres meses de sueldo, más 20 días por cada año trabajado. Sin embargo, dejó claro que la recontratación no está garantizada para todos. Aquellos que no logren ser reincorporados serán recomendados para ocupar plazas en otras dependencias que asumirán las facultades del extinto INAI.

Aunque el anuncio calmó en parte los ánimos, las dudas persisten. ¿Qué pasará con los casos de opacidad que ya estaban en proceso de resolución? ¿Cómo se garantizará el acceso a la información y la protección de datos personales sin un órgano autónomo? Estas preguntas, que flotaban en el aire, no encontraron respuestas claras.

EL INAI: UN CONTRAPESO QUE SE APAGA

La desaparición del INAI no es un hecho aislado. Es el resultado de una serie de reformas impulsadas por el gobierno federal, que argumenta la necesidad de “optimizar” las instituciones. Sin embargo, para organizaciones civiles, académicos y defensores de los derechos humanos, este movimiento representa un retroceso en la lucha por la transparencia y la rendición de cuentas.

El INAI era considerado un contrapeso fundamental en un país donde la opacidad y la corrupción han sido problemas recurrentes. Su autonomía le permitía actuar con independencia, garantizando que los ciudadanos pudieran acceder a información pública y que sus datos personales estuvieran protegidos. Con su desaparición, estas facultades pasan a manos de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, una dependencia gubernamental que, según expertos, podría debilitar los mecanismos de transparencia.

Además, existe el temor de que la concentración de estas funciones en una sola entidad pueda llevar a un uso político de la información o a la opacidad en casos sensibles. ¿Qué pasará, por ejemplo, cuando se soliciten datos sobre contratos gubernamentales o decisiones de alto nivel? Sin un órgano autónomo, la respuesta queda en manos del propio gobierno.

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