LANOTA– La desaparición de Wendy Arantxa Portilla Ramos y Karime Monserrat Murrieta Reséndiz mantiene en vilo a Poza Rica, Veracruz. Ambas jóvenes, de 23 y 22 años respectivamente, fueron vistas por última vez en el cementerio Jardines de los Ángeles, después de acompañar a familiares y amigos en los servicios funerarios de Carlos Leonardo Castro, periodista asesinado días antes en la misma ciudad. Desde ese momento, nadie ha vuelto a saber de ellas.
LA PRESUNTA RELACIÓN SENTIMENTAL
De acuerdo con reportes de medios locales, Wendy Arantxa Portilla Ramos mantenía una relación sentimental con Carlos Castro, mientras que Karime Murrieta era amiga cercana de ambos. Este vínculo ha intensificado la incertidumbre y el temor entre familiares y colegas, quienes sospechan que la desaparición podría estar relacionada con el crimen contra el comunicador.
Horas después de perder contacto con ellas, allegados recibieron mensajes idénticos desde las cuentas de las jóvenes: “estamos en Tuxpan”. Sin embargo, los familiares aseguran que no fueron escritos por ellas y que probablemente se trató de un intento de desviar la atención sobre su paradero real.

LA BÚSQUEDA Y LOS DETALLES
La Fiscalía General del Estado de Veracruz activó el Protocolo Alba y mantiene abiertas diversas líneas de investigación. La Comisión Estatal de Búsqueda emitió fichas oficiales con las características físicas y señas particulares de ambas jóvenes, incluyendo tatuajes distintivos y la ropa que vestían al momento de desaparecer.
La madre de Wendy difundió un mensaje en redes sociales pidiendo ayuda para localizarla: “Familia, amigos y conocidos, ayúdenme a compartir esta imagen. Ella es mi hija y está desaparecida desde anoche”.

EL CONTEXTO DE VIOLENCIA CONTRA LA PRENSA
El asesinato de Carlos Castro, director del portal Código Norte Veracruz, ocurrió dentro de un restaurante familiar en la colonia Cazones. Sujetos armados irrumpieron y dispararon directamente contra él, provocando su muerte en el lugar. Castro había denunciado amenazas en años anteriores y contaba con medidas de protección que le fueron retiradas meses antes de su homicidio.
Organismos de defensa de periodistas condenaron el crimen y exigieron una investigación exhaustiva que considere la labor periodística como línea principal de indagación. La desaparición de Wendy y Karime, ocurrida tras el funeral del comunicador, añade un nuevo capítulo de incertidumbre y dolor en un estado considerado uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo en México.
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