LANOTA.– Durante meses, su nombre resonó entre susurros en las colonias más golpeadas por el crimen en Tijuana. “Cabo 13”, identificado como Gustavo Adolfo “N”, no era un delincuente cualquiera: era considerado uno de los principales generadores de violencia en Baja California, con nexos claros con el grupo criminal conocido como La Mayiza, una escisión del Cártel de Sinaloa que disputa a sangre y fuego el control de rutas de tráfico humano, narcomenudeo y extorsión.
La noche del 5 de agosto, su suerte cambió. En un operativo conjunto entre fuerzas estatales y federales, fue detenido junto con otros cuatro presuntos miembros del Cártel de Sinaloa, en un golpe estratégico que busca desarticular las células que operan en la zona metropolitana de Tijuana.
EL BRAZO VIOLENTO DE LA MAYIZA
Apodado “Cabo 13” dentro de la estructura criminal, Gustavo Adolfo era más que un sicario. Las autoridades lo señalan como responsable de múltiples ejecuciones, secuestros y desapariciones, además de coordinar redes de tráfico de migrantes. Operaba con total impunidad en las zonas de Mariano Matamoros y el Este de Tijuana, bastiones del grupo criminal que ha desafiado a las autoridades desde 2020.
Su grupo, La Mayiza, se escindió del Cártel de Sinaloa tras rupturas internas y se ha caracterizado por su brutalidad. Enfrentamientos con células rivales y ataques directos a cuerpos de seguridad han encendido las alertas del gobierno estatal.
UNA DETENCIÓN DE ALTO IMPACTO
La captura de Cabo 13 no fue casual. De acuerdo con fuentes de seguridad, fue resultado de meses de inteligencia y seguimiento. Las autoridades lo ubican como un “objetivo prioritario”, tanto por su historial delictivo como por su capacidad de reorganizar a los grupos tras cada golpe institucional.
En el mismo operativo fueron arrestados otros cuatro hombres ligados al mismo cártel, todos con órdenes de aprehensión pendientes. En el lugar también se aseguraron armas largas, drogas y vehículos.
UNA CIUDAD ASEDIADA POR LA VIOLENCIA
La detención ocurre en un contexto tenso para Baja California. Tijuana ha registrado un repunte en los homicidios dolosos en 2025, en parte por la disputa entre La Mayiza y el Cártel Jalisco Nueva Generación. La violencia no ha cedido, y organizaciones civiles denuncian que la población vive en constante miedo.
La gobernadora Marina del Pilar Ávila celebró la detención como un “paso firme” en la recuperación de la paz, pero reconoció que aún falta desmantelar muchas otras redes criminales que operan en la región.
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