28/05/2026
LANOTA.- La voz de Lizbeth Cruz González sonaba tranquila, casi aliviada, cuando cruzó las últimas palabras con su madre a través del teléfono. Había logrado sortear el primer tramo del viaje desde su natal Veracruz y se encontraba en la bulliciosa capital del país, lista para transbordar hacia el norte en busca de un empleo que prometía sanar las finanzas de su hogar. “Mamá, ya llegué a México y en 20 minutos te llamo”, prometió.
Sin embargo, esos 20 minutos se convirtieron en un abismo de silencio que ya cumple semanas. El teléfono se apagó, su cuenta de WhatsApp se esfumó por completo y la llamada de regreso jamás entró. A partir de ese instante, la joven madre de 36 años se disolvió en la nada.
Las fiscalías de Veracruz y de la Ciudad de México ya investigan un caso que retrata, de forma cruda, la sistemática desaparición de mujeres bajo el engaño de vacantes laborales falsas, un método delictivo que no cesa en el territorio nacional.
EL ENGAÑO DE UNA LLAMADA Y LA PARTIDA REPENTINA
La historia de la desaparición de Lizbeth se teje con la velocidad de la angustia. Recientemente, la mujer había regresado de Ciudad Acuña para pasar unos días con los suyos en Jáltipan, Veracruz. Fue en ese breve periodo de calma familiar cuando una llamada telefónica lo cambió todo: del otro lado de la línea, una voz le ofrecía un trabajo en Monterrey, Nuevo León. Decidió viajar de inmediato.
Su madre, Julia González Prieto, intentó detenerla con el peso de una corazonada. “Ella me dijo que iba a trabajar para mandarme dinero, pero yo le pedí que no se fuera porque presentía que algo malo podía pasar”, relata con la voz quebrada por la culpa de una profecía no evitada.
La noche del domingo 3 de mayo de 2026, el andén de la terminal de autobuses ADO en Acayucan, Veracruz, se convirtió en el último lugar donde el rastro físico de Lizbeth quedó registrado antes de abordar con rumbo a la Ciudad de México. Un día después, ocurrió el breve telefonazo de confirmación y, acto seguido, la desconexión absoluta.

LA SOSPECHA DE UNA EMBOSCADA Y UN MENSAJE EXTRAÑO
Para la familia Cruz González, la hipótesis es clara y dolorosa: la vacante de trabajo fue el anzuelo de una red criminal. Julia González Prieto no tiene dudas de que el peligro se materializó durante el transbordo en la central de autobuses de la Ciudad de México. “Yo siento que ahí alguien ya la estaba esperando”, afirma la madre, devorada por la incertidumbre al igual que las tres hijas de Lizbeth, de 18, 6 y 3 años, quienes resienten la ausencia de su mamá.
Una semana después de perder el contacto, una extraña anomalía sembró más terror en la familia. Recibieron un mensaje de texto, presuntamente firmado por Lizbeth, donde les exigía de forma hostil que dejaran de buscarla e inclusive incluía amenazas de demandas legales contra sus propios consanguíneos.
La respuesta de su hermana, Deysi González, fue un rechazo absoluto a la veracidad del texto. “Nosotros sabemos que no es ella. Yo conozco hasta su forma de escribir”, sentenció, asumiendo que alguien más mantiene el control del entorno digital de su hermana para desviar las investigaciones.
“Siempre al ver tantas personas desaparecidas, decía que era lo peor que pudiera pasarle a una familia. Yo decía: el dolor de no saber dónde está tu ser querido debe ser muy duro, y ahora nos toca vivir y sentir ese dolor, un dolor que no se le desea a nadie. Les pido con el corazón en la mano que nos ayuden a seguir compartiendo, no vamos a parar hasta tener a mi hermanita frente a nosotros”.
BUROCRACIA CONTRA EL TIEMPO: EL CLAMOR A LAS FISCALÍAS
La búsqueda de Lizbeth ya escaló a nivel interestatal. La Fiscalía General del Estado de Veracruz recibió la denuncia formal, mientras que en la Ciudad de México se emitió el boletín de búsqueda AF/744/2026. Sin embargo, la familia denuncia una exasperante lentitud en las diligencias y exige el uso inmediato de tecnologías de geolocalización y la revisión urgente de las cámaras de seguridad de las terminales de autobuses para reconstruir el minuto a minuto del trayecto.
“Que realmente hagan su trabajo, que agilicen la investigación. Tienen nombres y herramientas, pero no hemos recibido respuestas”, fustigó Deysi González ante la falta de avances.
SEÑAS PARTICULARES PARA SU LOCALIZACIÓN
Las autoridades y familiares solicitan el apoyo de la ciudadanía para identificar a Lizbeth Cruz González bajo la siguiente descripción física:
- Edad y complexión: 36 años, complexión delgada, 1.54 metros de estatura, tez morena clara.
- Rostro: Cara ovalada, ojos rasgados color café, usa lentes, nariz chata, boca pequeña y cabello lacio teñido de negro.
- Seña en el rostro: Un lunar distintivo a un costado del lado izquierdo de la nariz.
- Tatuajes: En la parte baja de la espalda presenta la figura del conejo de Playboy y los nombres grabados de “Amy” y “Jaime”.
- Vestimenta: Existen dos versiones reportadas; una blusa negra con detalles blancos, pantalón de mezclilla negro y tenis blancos; o una blusa blanca con estampados de flores.
La fe de una madre es lo único que mantiene en pie el hogar en Jáltipan. Julia González Prieto concluye su exigencia de justicia con un desgarrador mensaje de amor: “Mi hija está desaparecida y estoy desesperada por no saber de ella. Hija, flaquita, te extraño. Se han llevado una parte de mí, sin ti siento que no puedo seguir… Tengo fe, tengo esperanza y siempre estaré esperando por ti. Te ama tu mamá”.
PUNTOS CLAVE
- Desaparición en trayecto: Lizbeth Cruz González, de 36 años, desapareció tras salir de Veracruz con rumbo a Monterrey motivada por una supuesta oferta de trabajo.
- Último rastro: El último contacto telefónico ocurrió cuando arribó a la Ciudad de México el 4 de mayo de 2026, avisando que estaba “a 20 minutos” de volver a llamar; posteriormente su celular y cuenta de WhatsApp fueron desactivados.
- Sospecha de fraude laboral: La familia presume que la vacante fue un engaño y que Lizbeth fue capturada por terceros durante su transbordo en la capital del país.
- Mensajes apócrifos: Parientes denunciaron recibir un mensaje presuntamente falso a nombre de Lizbeth exigiendo el cese de su búsqueda bajo amenazas legales.
- Exigencia a las autoridades: Denuncian lentitud por parte de las autoridades, exigiendo la revisión inmediata de las cámaras de video en las terminales de autobuses involucradas.
Síguenos en @LaNotaDeMexico







