Matrimonios forzados y sombras de abuso: el rostro de la secta Lev Tahor

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La secta Lev Tahor de judíos ultraortodoxos.

LANOTA– No fue un estallido ni una marcha multitudinaria lo que encendió las alarmas, sino el eco de historias que parecen sacadas de un relato oscuro. Lev Tahor, la secta señalada por matrimonios forzados y abusos sistemáticos, ha tejido su presencia silenciosa en México. Lo que para muchos era apenas un rumor, se convirtió en certeza tras la captura de uno de sus líderes en Chiapas.

LA DETENCIÓN QUE REVELÓ EL SECRETO

El 25 de diciembre, en un operativo discreto, fue detenido Yoel Alter, figura clave dentro de la estructura de Lev Tahor. Las primeras indagatorias lo vinculan con una red que secuestra menores para obligarlos a casarse, un mecanismo de control que ha sido denunciado por exmiembros en distintos países.

TESTIMONIOS DESDE EL INTERIOR

Quienes lograron escapar narran un mismo patrón: adolescentes arrancados de sus familias, matrimonios impuestos y humillaciones constantes. Bajo el pretexto de la fe, la secta construye un sistema de sometimiento que convierte la vida cotidiana en un campo de obediencia absoluta.

CONDENAS QUE CRUZAN CONTINENTES

La sombra de Lev Tahor no es nueva. En Estados Unidos, los hermanos Weingarten fueron sentenciados a 14 y 12 años de prisión por planear el secuestro de una niña de 14 años para un matrimonio infantil. Estos antecedentes muestran que la organización opera con una lógica transnacional y que sus crímenes no conocen fronteras.

EL CAMINO HACIA MÉXICO

Fundada en Israel en los años ochenta, Lev Tahor —cuyo nombre significa “corazón puro”— migró primero a Estados Unidos, luego a Canadá, Guatemala, Colombia y finalmente a México. En 2022, 26 integrantes fueron detenidos en Tapachula, pero su presencia nunca desapareció del todo. Documentos oficiales revelaron acusaciones de tráfico de drogas y violación, aunque los miembros insistían en tener “todo en regla”.

EL EXTREMISMO QUE LOS AISLA

Incluso dentro del mundo judío ortodoxo, Lev Tahor es considerado un grupo extremo. Sus reglas abarcan desde la vestimenta negra obligatoria para mujeres y hombres, hasta la prohibición de alimentos comunes como pollo o arroz. Los matrimonios forzados y la reproducción bajo presión son parte de su estrategia para crecer en número.

UNA VIDA SIN TECNOLOGÍA NI LIBERTAD

La comunidad evita televisores, computadoras y cualquier contacto con el exterior. Los niños solo consumen dulces caseros y los adultos producen su propio vino y leche. Todo está regulado, todo está vigilado. La vida dentro de Lev Tahor es un universo cerrado, diseñado para que nadie escape y para que el miedo sea la norma.

UNA SOMBRA QUE SE EXTIENDE

Pese a las detenciones y expulsiones en distintos países, la secta sigue expandiéndose. Su estructura, marcada por el control sobre menores de edad, representa una amenaza que trasciende fronteras. En México, su presencia es un recordatorio inquietante: el peligro no siempre se esconde en la clandestinidad, a veces se disfraza de fe.

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