1/06/2026

LANOTA.- El Zócalo de la Ciudad de México, el corazón político del país, volvió a convertirse en un escenario de confrontación. Lo que se proyectaba como una movilización masiva y pacífica de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) derivó en un violento choque en los accesos al primer cuadro capitalino. Entre el estallido de cohetones, la confusión y el repliegue, la narrativa oficial del “diálogo y la revalorización docente” chocó de frente contra las vallas metálicas que resguardan la Plaza de la Constitución.

El saldo de la jornada no solo se mide en el repliegue táctico de las bases magisteriales, sino en las heridas graves de los docentes y en la profunda polarización de versiones entre el magisterio disidente y las autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).

CRÓNICA DE UN REPLIEGUE: 10 MINUTOS DE CAOS EN 20 DE NOVIEMBRE

La tensión alcanzó su punto crítico en la intersección de las avenidas 20 de Noviembre y Venustiano Carranza. Un bloque de maestros de la CNTE intentó derrumbar una de las pesadas vallas de acero que impiden el libre tránsito hacia la plancha del Zócalo. Fue en ese instante cuando la situación escaló de la protesta al enfrentamiento: desde el otro lado de la barricada, comenzaron a llover proyectiles hacia el contingente.

Durante diez minutos continuos, la esquina de 20 de Noviembre se convirtió en una zona de fuego cruzado y detonaciones. Los maestros señalaron de inmediato a los policías antimotines y agentes capitalinos apostados detrás del muro metálico como los emisores de los artefactos. Por su parte, la confusión reinaba entre los profesores que apenas arribaban a la zona del Centro Histórico, quienes ignoraban el rumbo que tomaría la movilización mientras observaban a sus compañeros correr para replegarse hacia calles aledañas como Pino Suárez.

LAS VÍCTIMAS DEL ENFRENTAMIENTO Y LAS VERSIONES EN CONTRADICCIÓN

El costo físico de la gresca quedó registrado en el pavimento. El profesor Proceso Columbo, originario del estado de Guerrero, cayó herido de gravedad tras ser alcanzado en el rostro por un proyectil. Ensangrentado y auxiliado en vilo por sus propios compañeros, tuvo que ser trasladado de urgencia por el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) al Hospital 20 de Noviembre, donde los reportes médicos preliminares advierten el riesgo inminente de que pierda el ojo afectado. Un segundo docente, identificado como Octavio Romero Gerónimo, miembro de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), también resultó lesionado por una varilla que cruzó la valla, aunque logró retirarse por su propio pie para recibir suturas en las inmediaciones.

Sin embargo, los nombres y la naturaleza de las lesiones abrieron una guerra de declaraciones:

EL REPROCHE A LA “MURALLA”: ¿ESTE ES EL DIÁLOGO PROMETIDO?

El trasfondo de este choque va más allá de la seguridad pública; toca las fibras de la política educativa nacional. Apenas un día antes, desde el Ejecutivo federal se emitían discursos sobre la importancia histórica del magisterio y la supuesta revalorización de sus condiciones laborales y sindicales. Hoy, la respuesta en las calles contradice el tono conciliador de los despachos oficiales.

“Este Gobierno no es diferente como ha dicho. Anuncian diálogo, ¿ese es el diálogo de la solución?”, cuestionó una de las voceras de la CNTE en pleno asfalto de la calle 20 de Noviembre. El magisterio disidente hizo un llamado directo a la Presidencia de la República para que “reconsidere su papel” y muestre verdadera voluntad política en lugar de blindar la capital con lo que consideran una muralla de represión. Mientras las investigaciones sobre el origen de los proyectiles avanzan, la desconfianza entre la CNTE y el aparato gubernamental se profundiza de cara a las próximas mesas de negociación.

PUNTOS CLAVE DE LA NOTA

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