LANOTA.–   Mientras el río Cazones desbordaba sus aguas y arrastraba casas, muebles y esperanzas, Fernando Luis Remes Garza, alcalde de Poza Rica por Morena, decidió recorrer las zonas afectadas… a bordo de su camioneta Denali de lujo

La ciudadanía no tardó en saludarlo como se merecía: con gritos, lanzamiento de lodo y piedras. Porque nada dice “solidaridad” como pasar por encima de la tragedia en un vehículo que cuesta más que algunas casas del barrio.

En la colonia Las Granjas, una de las más golpeadas por la inundación, los vecinos no ocultaron su indignación: la falta de avisos oportunos y la ausencia de medidas preventivas dejó a decenas de familias atrapadas por las aguas. Entre la furia popular y el agua que aún cubría calles y patios, el alcalde decidió dar declaraciones que bien podrían titularse: “El desastre, culpa de todos”.

“Seguimos tirando basura indebidamente… nadie recoge la basura porque nadie la tira, y resulta que todos la tiramos indebidamente”, afirmó Remes Garza. Una sentencia que dejó a la población preguntándose si la emergencia hídrica es, en realidad, responsabilidad de los ciudadanos, y no de un gobierno incapaz de anticipar la creciente del río.

ESTUDIANTES DESAPARECIDOS Y CLAMOR POR RESPUESTAS

Si la inundación no fuera suficiente, la indignación creció con la denuncia de estudiantes de la Universidad Veracruzana: al menos 192 alumnos de la Facultad de Ciencias de la Salud permanecen no localizados. La obligación de asistir a clases durante la emergencia impidió que muchos pudieran evacuar.

“Nos obligaron a venir a clases, por lo que algunos compañeros no pudieron evacuar. ¿Dónde está el apoyo de la gobernadora?”, cuestionó una estudiante, mientras en redes circulaban testimonios que relataban la desesperación de familiares y compañeros.

Claudia Sheinbaum, desde Palacio Nacional, respondió que se había contactado con el rector para revisar la situación de todos los estudiantes de Poza Rica y brindar ayuda a quienes se encontraban en peligro. Por ahora, la Universidad Veracruzana reporta dos fallecimientos confirmados y varios alumnos en situación de riesgo.

EL BALANCE DE LA TRAGEDIA

Entre vehículos de lujo, declaraciones confusas y el lodo que todavía cubre calles, la población de Poza Rica vive la paradoja de sentirse gobernada y abandonada al mismo tiempo. La emergencia dejó claro que los esfuerzos municipales y estatales no estuvieron a la altura, y que la ira ciudadana es la única que se mueve con rapidez.

Mientras Remes Garza recorre la ciudad, la pregunta que muchos se hacen es si la gestión pública podrá algún día alcanzar el ritmo de las lluvias… o si, como las aguas del Cazones, seguirá arrastrando credibilidad y confianza ciudadana.

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