LANOTA.- La muerte de Melany Gissel Bravo Leyva, estudiante de 16 años en Acapulco, ha generado una ola de indignación nacional. El secretario de Seguridad Pública del puerto, Eduardo Arturo Bailleres Mendoza, calificó el hecho como “daño colateral” de un ataque armado contra un chofer de transporte público. La expresión revive un lenguaje que se había prometido desterrar y que minimiza la pérdida de vidas inocentes.
Un gramo de sensibilidad… El secretario de Seguridad de Acapulco, Eduardo Arturo Bailleres, llama “daño colateral” al asesinato de la menor Melany Gissel, de 16 años. 📹 OEM pic.twitter.com/C6fDM1LUd7
— Sandra Romandía (@Sandra_Romandia) February 20, 2026
DISCURSO FEDERAL EN CONTRASTE
El término contrasta con el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en noviembre de 2025 criticó la estrategia de la Guerra contra el narco de Felipe Calderón, señalando que justificar muertes civiles como “daños colaterales” equivalía a avalar ejecuciones extrajudiciales. La retórica reaparece ahora en boca de autoridades locales, generando cuestionamientos sobre la coherencia del discurso oficial.
SECUENCIA DEL ATAQUE
- Previo a las 7:30 horas: Melany llegó al Plantel 2 del Colegio de Bachilleres en la colonia Chinameca.
- Alrededor de las 7:30 horas: Sicarios en motocicleta dispararon contra un chofer de transporte público; Melany y otra alumna fueron alcanzadas por las balas.
- Minutos después: El caos se apoderó de la entrada del colegio; docentes y padres auxiliaron a las jóvenes. Las clases fueron suspendidas.
- Cerca de las 8:30 horas: Melany falleció en el hospital; el chofer también perdió la vida.
ACAPULCO, UNA CIUDAD BAJO PRESIÓN
El ataque refleja la crisis de seguridad en Acapulco, donde el transporte público enfrenta extorsiones y cobros de piso por parte de grupos criminales. En lo que va de 2026 se han registrado múltiples ataques contra unidades en zonas escolares, evidenciando la falta de corredores seguros para estudiantes y trabajadores.
REACCIÓN DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA
El director del Colegio de Bachilleres de Guerrero, Jesús Villanueva Vega, condenó los hechos y exigió una investigación exhaustiva. La institución suspendió clases y expresó condolencias a la familia de Melany, subrayando que la vida de una estudiante no puede ser reducida a un “efecto secundario” de la violencia.
EL PESO DE LA NARRATIVA OFICIAL
La retórica del “daño colateral” genera un choque entre el discurso federal y las declaraciones locales. Para la sociedad civil, el caso de Melany representa una traición a la promesa de una seguridad con rostro humano, y evidencia que el lenguaje oficial aún recurre a justificaciones que normalizan la pérdida de vidas inocentes en medio de la violencia criminal.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Melany Gissel Bravo Leyva, estudiante de 16 años, murió tras un ataque armado en Acapulco.
- El secretario de Seguridad local calificó su muerte como “daño colateral”.
- La presidenta Claudia Sheinbaum había criticado meses antes esa misma retórica usada en la Guerra contra el narco.
- El ataque también cobró la vida del chofer de transporte público y dejó otra estudiante herida.
- El caso refleja la crisis de seguridad en Acapulco, marcada por extorsiones y ataques a transportistas.
- La comunidad escolar exige justicia y rechaza la narrativa oficial que minimiza la tragedia.
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