25/06/2026
LANOTA.- La devastación provocada por el histórico terremoto en Venezuela ha puesto al límite las capacidades operativas del país, revelando una profunda crisis de preparación ante catástrofes de gran magnitud. A pesar de que la presidenta en funciones Delcy Rodríguez decretó el estado de emergencia tras el impacto de dos potentes sismos de magnitud 7.2 y 7.5, los cuerpos de socorro locales se encuentran completamente rebasados.
La cifra oficial de víctimas se ha disparado de forma dramática, pasando de un reporte de 164 muertos y 971 heridos a 188 muertos, más de 1,500 heridos y 157 desaparecidos, un balance trágico que amenaza con seguir aumentando a medida que se remueven los escombros.
#Venezuela vive horas de dolor tras un terremoto de magnitud 7.5, precedido por otro fuerte sismo de magnitud 7.2, que dejó decenas de muertos, cientos de heridos y graves daños en varias zonas del país.
— Cristian Crespo F. 🇨🇺 (@cristiancrespoj) June 25, 2026
En medio de la tragedia, miles de familias esperan noticias de sus seres… pic.twitter.com/nmp4iMtN8u
El epicentro del desastre se localizó a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, una región estratégica vecina de los principales complejos de refinación del país. De acuerdo con los datos técnicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento principal de 7.5 ocurrió apenas 40 segundos después del primer temblor de 7.2. Aunque los Centros de Alerta de Tsunamis de la región descartaron rápidamente cualquier peligro de olas masivas para las costas del Caribe, el impacto en tierra firme ha dejado escenarios de desastre total en estados como Miranda, Falcón, Carabobo y de manera crítica en la zona costera de La Guaira, declarada formalmente como zona de desastre.
TRES FACTORES CRÍTICOS QUE MUTILAN LAS LABORES DE SALVAMENTO
El primer gran obstáculo que enfrentan los brigadistas en el terreno es la severa falta de herramientas de corte y remoción de materiales pesados. Los rescatistas venezolanos carecen de los insumos tecnológicos mínimos, maquinaria pesada, equipos hidráulicos de tracción y dispositivos de escucha sónica esenciales para localizar sobrevivientes atrapados. Esta carencia técnica mantiene paralizadas las operaciones en puntos críticos de la capital, como el emblemático edificio residencial de 22 pisos que se desplomó por completo en la zona de Altamira.
Como segundo elemento de parálisis, amplias regiones del norte de la nación sufren un corte total de servicios básicos. La ausencia absoluta de energía eléctrica, redes de internet y telefonía móvil en Chacao, Altamira y Los Palos Grandes ha destruido los canales de comunicación tradicionales. Debido a esto, la coordinación entre paramédicos y bomberos es intermitente, obligando al uso exclusivo de radios de onda corta y terminales satelitales para organizar las labores de rescate en Caracas.

Finalmente, la inoperabilidad del Aeropuerto de Maiquetía ha estrangulado la logística exterior. Los graves daños estructurales sufridos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar obligaron a la suspensión inmediata de todas las operaciones comerciales y de carga, bloqueando la principal puerta de entrada para la asistencia humanitaria internacional. Aerolíneas regionales como Avianca y Latam Colombia cancelaron la totalidad de sus conexiones aéreas hacia Caracas, lo que ha forzado a los gobiernos aliados a reconfigurar sus rutas de envío a través de puertos marítimos o mediante cruces fronterizos terrestres como la ciudad colombiana de Cúcuta.
UN PAÍS SIN INFRAESTRUCTURA RESISTENTE A SISMOS
Los análisis preliminares de sismólogos internacionales y del USGS señalan que la elevada tasa de mortalidad inicial está directamente ligada a la extrema vulnerabilidad constructiva del norte de Venezuela. Al tratarse de un fenómeno inusual para el Caribe venezolano —considerado ya el sismo más violento en la región en más de cien años—, las directrices de ingeniería sismorresistente eran prácticamente inexistentes o ignoradas en los códigos de edificación locales.

Antes y después del terremoto en Venezuela (@WarMonitors)
El desastre habitacional se dividió en dos frentes vulnerables: las frágiles viviendas autoconstruidas en las barriadas populares de los cerros y los rascacielos antiguos del centro de Caracas. Ambas infraestructuras cedieron de manera inmediata ante la brutal liberación de energía del segundo movimiento telúrico, el cual, debido a las propiedades logarítmicas de la escala de magnitud, resultó ser tres veces más destructivo que el sismo inicial, multiplicando los focos de incendios y los derrumbes masivos de fachadas y cableado público.
LA CARRERA CONTRA EL TIEMPO Y LA AYUDA INTERNACIONAL
Frente al colapso de las capacidades locales, las autoridades civiles venezolanas limitaron sus solicitudes de ayuda humanitaria exterior a la recepción exclusiva de personal de salud y células certificadas en búsqueda y salvamento urbano (USAR). La líder política María Corina Machado lanzó un llamado urgente de cohesión nacional a través de sus canales oficiales, señalando que “la emergencia es crítica, el dolor es infinito; cada hora cuenta”, mientras llamaba a mantener la serenidad de los ciudadanos en medio del aislamiento familiar.
Para intentar destrabar el rescate antes de que concluya el periodo crítico de las primeras 72 horas, la comunidad internacional inició un puente de asistencia gubernamental de emergencia:
- Despliegue de México: La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó el envío inmediato de un ala especializada de la Sedena, compuesta por 250 militares de élite, cinco binomios caninos especializados y equipamiento técnico para la remoción de escombros.
- Respuesta de Estados Unidos: Desde Washington, el presidente Donald Trump declaró a su administración lista para intervenir. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó la movilización directa de las reconocidas brigadas de rescate de Los Ángeles y del condado de Fairfax, Virginia, tras entablar diálogos directos con el gobierno de Caracas.
- Apoyo Europeo: El gobierno francés comandado por Emmanuel Macron anunció de forma paralela el envío de 85 rescatistas adicionales para fortalecer los frentes de búsqueda en las zonas colapsadas de la capital.
Este despliegue coordinado busca mitigar la angustia de los más de 7.7 millones de emigrantes venezolanos en el exterior, quienes debido al colapso de la red de comunicaciones han permanecido incomunicados, sin poder verificar el estado de salud de sus familiares en las zonas de desastre.
PUNTOS CLAVE
- Balance trágico en aumento: La cifra oficial se elevó drásticamente a 164 fallecidos y 971 heridos a medida que los cuerpos de rescate logran ingresar a los cuadrantes siniestrados.
- Bloqueo logístico crítico: La falta de herramientas hidráulicas de corte, los apagones masivos en Caracas y el cierre definitivo del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar sabotean la velocidad de las operaciones de rescate.
- Severo impacto estructural: El USGS determinó que el sismo de 7.5 fue tres veces más potente que el inicial de 7.2, destruyendo edificios antiguos de la capital y declarando a La Guaira como zona de desastre.
- Movilización de México y EE. UU.: El gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum envió 250 militares con binomios caninos, mientras que la gestión de Donald Trump y Marco Rubio activó fuerzas de tarea especiales de Virginia y Los Ángeles.
- Emergencia aérea y fronteriza: La cancelación generalizada de vuelos comerciales ha forzado a reconfigurar el ingreso de suministros internacionales a través de puertos marítimos y de la frontera terrestre con Colombia.
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