LANOTA.– En el asfalto caliente del sector Los Mezcales, la rutina de un patrullaje preventivo se transformó en una alerta de alto riesgo. Un vehículo Toyota Corolla evadió un punto de revisión y dio pie a una persecución que terminaría con un hallazgo inquietante: doce artefactos explosivos de fabricación casera transportados por un menor de edad.
La detención ocurrió en el marco del programa “Culiacán Seguro”, una estrategia de seguridad lanzada por los tres niveles de gobierno ante el embate de la delincuencia organizada. Fueron elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, en coordinación con la Policía Estatal, la Secretaría de Marina y las fiscalías estatal y federal, quienes lograron interceptar el automóvil tras una breve pero intensa persecución.
UNA SORPRESA ENTRE LOS ASIENTOS
Dentro del coche, los militares encontraron una docena de explosivos improvisados, potencialmente letales, almacenados de forma irregular. El conductor, un adolescente, fue detenido en el lugar y entregado a la Fiscalía General de la República (FGR), que ahora investiga el origen de los explosivos y su destino final.
“El vehículo fue asegurado y trasladado a un lugar seguro, donde personal especializado del Ejército realizó la desactivación controlada de los artefactos”, informaron las autoridades a través del Grupo Interinstitucional de Seguridad.

CULIACÁN SEGURO: OPERACIÓN SIN PLAZO
La detención forma parte de un esquema de seguridad que no tiene fecha de caducidad. La Operación Culiacán Seguro, coordinada desde un centro de mando conjunto, busca reducir delitos de alto impacto como homicidios, robo de vehículos y asaltos a comercios, a través de Bases de Operaciones Interinstitucionales.
Este modelo de patrullajes y operativos mixtos se acordó tras la presión de empresarios y ciudadanía, alarmados por la creciente ola de violencia que afecta la capital sinaloense. Cada semana, autoridades locales y federales evalúan los resultados de la operación y hacen ajustes para mantener presencia y control territorial.
UN REFLEJO DE LA CRUDA REALIDAD
El caso del menor detenido con explosivos no solo demuestra la efectividad operativa de las fuerzas de seguridad, sino que también expone la alarmante participación de jóvenes en actividades de alto riesgo asociadas al crimen organizado. Mientras las autoridades intentan contener la violencia con fuerza pública, la raíz del problema sigue germinando en la exclusión social, la impunidad y la cooptación de menores.
La Fiscalía no ha revelado más datos del joven ni del posible uso que tendría el material incautado, pero se sabe que el caso podría escalar a nivel federal por la peligrosidad del arsenal incautado.
Culiacán sigue siendo un punto neurálgico en la geografía del narcotráfico. Y aunque los operativos conjunten fuerzas como nunca antes, la pregunta que flota en el aire es si la estrategia será suficiente para disuadir, contener y reconstruir el tejido social desde sus cimientos.
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