LANOTA.– El puerto de Tampico guarda secretos bajo sus aguas. En marzo, uno de ellos emergió con la fuerza de un buque cargado de combustible: más de 10 millones de litros de diésel robado fueron decomisados en el Challenge Procyon, un hallazgo que destapó no solo el mayor operativo contra el huachicol fiscal en los últimos años, sino también una madeja de poder, corrupción y traiciones que alcanzó a militares, jueces y empresarios.
Este domingo, la bomba estalló: catorce personas fueron detenidas. No se trató de operadores de bajo perfil, sino de piezas clave en el tablero institucional del país: un vicealmirante de la Secretaría de Marina, el exjuez del caso “Los Porkys” y un grupo de empresarios que tejieron la red financiera y logística de la operación.
EL VICEALMIRANTE EN EL OJO DEL HURACÁN
La captura que cimbró al ámbito castrense fue la de Manuel Roberto Farías Laguna, vicealmirante de Marina, sobrino político del exsecretario José Rafael Ojeda Durán. Su ascenso había sido meteórico: en menos de dos años alcanzó el segundo rango más alto en la jerarquía naval y llegó a comandar la Décima Segunda Zona Naval en Jalisco.
Hoy, las acusaciones lo colocan en el centro de la red de huachicol fiscal. Es el servidor público naval de mayor rango detenido por tráfico de hidrocarburos en la historia reciente del país.
EL JUEZ DE LA IMPUNIDAD
Otro rostro que volvió a escena fue el del exjuez Anuar González Hemadi, recordado por su polémico fallo en el caso “Los Porkys” de Veracruz. En 2017 concedió un amparo que describía la violación de una menor como un acto sin “intención lasciva”. El escándalo lo derrumbó en 2019, cuando fue destituido por corrupción y actuaciones “inexcusables”.
Lejos de desaparecer, González Hemadi reapareció como apoderado legal de Mefra Fletes, empresa señalada como columna vertebral del tráfico de diésel en Tampico. Hoy enfrenta la justicia por segunda vez, pero en un escenario aún más oscuro: el negocio multimillonario del huachicol fiscal.
LOS EMPRESARIOS Y EL ENTRAMADO FINANCIERO
La lista de detenidos se completa con operadores estratégicos: Héctor Manuel N. y José N., vinculados a Mefra Fletes y Autolíneas Roca; Francisco Javier N., exdirector administrativo de ASIPONA en Tampico; además de accionistas, prestanombres y administradores que formaron la maquinaria de trasiego de combustible.
Los reportes de la Unidad de Inteligencia Financiera revelaron movimientos que destapan el lujo y la desfachatez: compra de vehículos de alta gama, mansiones en zonas exclusivas y seguros millonarios con primas que no correspondían al perfil económico de los implicados.
UN NEGOCIO QUE TOCABA HASTA OBRAS FEDERALES
El golpe no solo exhibe la magnitud del robo de combustible, sino también sus tentáculos. Mefra Fletes, la empresa que figuraba en el corazón del esquema, llegó a proveer diésel a obras federales como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Investigaciones periodísticas conectan, además, a la red con empresarios Roberto y Rigoberto Blanco Cantú, ligados en Estados Unidos con el Cártel del Golfo.
LA DENUNCIA QUE LO CAMBIÓ TODO
En la conferencia de prensa, hubo una aclaración que sorprendió: el exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, fue deslindado de toda responsabilidad. Las autoridades señalaron que fue él mismo quien pidió investigar las irregularidades dentro de la institución y que su cooperación resultó clave para desenredar la trama.
“Él nos pidió que investigáramos”, subrayaron tanto Omar García Harfuch, Alejandro Gertz Manero y el actual titular de la Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles.
EL MENSAJE POLÍTICO
El caso no es solo judicial: es también un golpe a la narrativa del poder. La captura de un vicealmirante, de un juez que simbolizaba la impunidad y de empresarios con vínculos internacionales envía la señal de que la red iba mucho más allá del robo de combustible.
Con las propiedades ya bajo extinción de dominio y la promesa de nuevas órdenes de aprehensión, el expediente apenas comienza a abrirse.
Tampico, puerto de comercio y petróleo, se ha convertido ahora en escenario de la caída más estrepitosa de quienes creyeron que podían mezclar uniforme, toga y dinero sucio para saquear el país.
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