Quién es Óscar Luciano Martínez Larios, “El Casco”, el capo que desató la guerra con la Marina en Sinaloa

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Oscar Martínez Larios, El Casco.

7/07/2026

LANOTA.- La cacería por el último heredero del narco en el sur de Sinaloa ha desatado una auténtica guerra en la sierra. Óscar Luciano Martínez Larios, alias “El Casco” o “El 81”, logró burlar un impresionante despliegue de la Secretaría de Marina que tenía como único fin su captura, consolidándose como el último sobreviviente en libertad de un clan familiar que controló la región durante una década para Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. En las entrañas de la sierra, donde los caminos se vuelven laberintos de polvo, su nombre se susurra con recelo en los callejones de Concordia y El Rosario, manteniéndose como un fantasma indomable que custodia el bastión que su sangre edificó.

El operativo sorpresa, que se extendió por el sur del estado, se convirtió en un infierno de pólvora tras alertas de civiles armados entre las comunidades de Agua Verde y Chametla. La respuesta de las fuerzas federales desencadenó intensos tiroteos terrestres y patrullajes aéreos en las zonas montañosas utilizadas como rutas de escape, dejando un saldo trágico de diez presuntos sicarios abatidos, tres detenidos y un marino muerto en cumplimiento del deber. La movilización involucró la participación coordinada del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y corporaciones estatales en una región ya azotada por desplazamientos forzados y ataques con drones.

La resistencia de la célula criminal fue feroz; la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que los marinos sufrieron una doble emboscada en días consecutivos, lo que refleja el alto nivel de protección en torno al capo. Mientras el gobierno federal operó bajo un absoluto hermetismo que tomó por sorpresa a las autoridades municipales, entre los pocos capturados se identificó a un joven de nacionalidad colombiana, confirmando el uso de mercenarios extranjeros para la protección de la plaza de la “Chapiza”. La alcaldesa de El Rosario, Claudia Liliana Valdez, admitió que el golpe sorpresa se ejecutó sin cruzar una sola palabra con las corporaciones locales.

EL RETRATO DE UN HEREDERO ENIGMÁTICO

A sus 37 años, “El Casco” asumió el control absoluto de la plaza tras una carambola de tragedias y capturas familiares que diezmaron a sus hermanos: “El Monstruo” fue ejecutado en 2015, “El Owen” permanece en prisión y “El Gabito” fue detenido apenas el pasado 1 de junio de 2026. Nacido en Guadalajara pero forjado bajo el calor sinaloense, su poder actual es de tal magnitud que reportes de inteligencia y narcocorridos de la cultura popular equiparan su capacidad operativa directamente con la de los propios hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Los relatos musicales que retratan su vida, interpretados por agrupaciones como Los Minis de Caborca o Tony Aguirre, describen a un personaje reservado, de mirada gélida y barba de candado que opera desde la sierra de Concordia. Los versos advierten que su encomienda principal, recibida directamente desde las altas esferas de Óscar Noé Medina González, alias “El Panu”, es “limpiar el terreno” de cualquier organización rival. Sus movimientos libres entre Mazatlán y las cumbres montañosas confirman la lealtad absoluta de sus hombres y su estatus como objetivo prioritario para el Gabinete de Seguridad.

EL OCASO DEL CLAN DE LOS MARTÍNEZ LARIOS

La historia de esta cofradía criminal comenzó en su juventud bajo las órdenes de Juan Alfonso Corona Betancourt, alias “El Lobo”, antes de ganar autonomía y peso propio en el sur de Sinaloa. El mito de su imbatibilidad comenzó a resquebrajarse en diciembre de 2015, cuando su hermano “El Monstruo” fue acribillado a los 25 años en el estacionamiento de un centro comercial en Mazatlán, dejando una escena dantesca de 56 casquillos percutidos. Por su parte, “El Owen” se convirtió en leyenda tras ser rescatado de los separos policiales con una bazuca, aunque tiempo después fue recapturado a bordo de un lujoso Challenger amarillo con un arsenal de drogas sintéticas y armas de fuego.

Con la retaguardia desprotegida, “El Gabito” tomó las riendas del grupo apuntalando su dominio mediante tácticas de alto impacto que incluyeron la extorsión a empresas mineras transnacionales, como el secuestro masivo de 10 trabajadores de la canadiense Vizsla Silver en Concordia a inicios de 2026. La Sedena seguía sus pasos de cerca desde los informes filtrados por Guacamaya Leaks en 2020, donde se destapó la red de protección policial que le alertaba sobre operativos. Con su captura definitiva el pasado 1 de junio en Mazatlán, la imponente estructura criminal que tomó una década construir pende de un solo hilo: la captura de “El Casco”, el último estratega que camina libre entre la maleza.

PUNTOS CLAVE DEL OPERATIVO

  • Objetivo prioritario en fuga: El megaoperativo ejecutado por la Secretaría de Marina en el sur de Sinaloa tenía como meta principal la captura de Óscar Luciano Martínez Larios, alias “El Casco” o “El 81”, quien logró evadir el cerco y sigue siendo el único prófugo del clan familiar.
  • Saldo sangriento en la sierra: Los enfrentamientos ocurridos entre el 4 y 5 de julio en comunidades de El Rosario dejaron un saldo de 10 presuntos criminales abatidos, tres detenidos y un elemento de la Marina fallecido en cumplimiento de su deber.
  • Tácticas de emboscada doble: La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que las fuerzas federales sufrieron dos agresiones consecutivas en días distintos, lo que demuestra la capacidad de fuego y la resistencia armada de la organización delictiva en sus rutas de movilidad.
  • Presencia internacional y hermetismo: Entre los tres detenidos confirmados se encuentra un joven de nacionalidad colombiana; asimismo, las alcaldías locales de El Rosario y Concordia confirmaron que los operativos federales se realizaron bajo un secreto absoluto y sin notificación previa a los municipios.
  • Fin de una dinastía de diez años: Tras la muerte de “El Monstruo” y las capturas de “El Owen” y “El Gabito” (este último detenido el 1 de junio de 2026), la caída de “El Casco” significaría el desmantelamiento definitivo de la estructura que controló el flujo criminal del sur del estado para Los Chapitos por más de una década.

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