De heredero del CJNG a prisión de por vida: La caída de ‘El Menchito’ 

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El Menchito

LANOTA.MX.  En una sala de audiencias de la Corte Federal del Distrito de Columbia, en Washington, el silencio era casi palpable. Rubén Oseguera González, conocido como “El Menchito”, hijo del temido líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, escuchó sin inmutarse la sentencia que cambiaría su vida para siempre: cadena perpetua

Vestido con una camiseta blanca y una playera negra, el hombre de 35 años mostró una frialdad inquietante mientras la jueza Beryl Howell dictaba su condena, que incluía 30 años adicionales de prisión y una multa de 6 mil millones de dólares en reparación de daños.

El veredicto no fue una sorpresa. En septiembre pasado, un jurado federal ya lo había declarado culpable de dos cargos de narcotráfico, relacionados con el tráfico de cocaína y metanfetamina, así como del uso y posesión ilegal de armas de fuego. 

Sin embargo, la sentencia de este día marcó el final de un largo proceso judicial que comenzó hace cinco años, cuando “El Menchito” fue extraditado desde México a Estados Unidos.

LOS CARGOS: UN LEGADO DE VIOLENCIA Y DROGAS

Durante el juicio, los fiscales pintaron un cuadro aterrador de la vida de Oseguera González. Lo acusaron de ordenar los asesinatos de al menos 100 personas, de disparar y matar personalmente a dos más, y de ser el cerebro detrás del derribo de un helicóptero militar mexicano en 2015, un ataque que cobró la vida de nueve agentes

Según las autoridades, “El Menchito” no solo era un narcotraficante, sino un hombre que construyó un imperio basado en la violencia y el miedo. Testigos declararon que en 2015, Oseguera González afirmó estar “construyendo un imperio con fentanilo“, un opioide sintético responsable de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos cada año.

A pesar de las abrumadoras pruebas en su contra, su defensa intentó apelar a la clemencia. Argumentaron que “El Menchito” había sido reclutado por el cártel a los 14 años, una víctima más de la maquinaria criminal de su familia. Sin embargo, la jueza Howell no se conmovió. “Usted utilizó personalmente armas de fuego, dispositivos destructivos, asesinato y secuestro”, le dijo durante la audiencia. “Sus acciones han causado un daño incalculable”.

EL FUTURO DEL CJNG: ¿QUÉ SIGUE?

Mientras la sentencia era leída, “El Menchito” permaneció impasible. Minutos después, incluso estrechó la mano de sus abogados, quienes ya planean apelar la decisión, incluso si eso significa llevar el caso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos. “Debería haber sido un caso juzgado en México, no en Estados Unidos”, declaró el abogado Anthony Colombo a la AFP. “No se cometieron actos en territorio estadounidense”.

Pero para las autoridades estadounidenses, el caso de “El Menchito” es más que un simple juicio por narcotráfico. Es un mensaje claro a los cárteles mexicanos que operan con impunidad. El CJNG, fundado en 2007 como un brazo armado del Cártel de Sinaloa, se ha convertido en una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del mundo. 

Con redes que se extienden desde Latinoamérica hasta Australia, el cártel es responsable de una oleada de violencia que ha dejado miles de muertos en México y ha inundado las calles de Estados Unidos con drogas letales como el fentanilo.

‘EL MENCHO’, DE LOS HOMBRES MÁS BUSCADOS

Mientras “El Menchito” se prepara para pasar el resto de su vida tras las rejas, su padre, “El Mencho”, sigue siendo uno de los hombres más buscados del mundo. Con una recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el gobierno de Estados Unidos, su captura sigue siendo una prioridad para las agencias antidrogas. Pero por ahora, la justencia ha alcanzado al heredero del imperio criminal, un hombre cuyo nombre alguna vez infundió terror y que ahora enfrenta un futuro encerrado en una celda.

La sentencia de “El Menchito” no solo marca el fin de una era para el CJNG, sino que también envía un mensaje contundente: ni el poder ni la violencia pueden proteger a quienes desafían la ley. Sin embargo, en las sombras, el cártel sigue operando, y la guerra contra el narcotráfico está lejos de terminar.

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