“Si no te subes, matamos a toda tu familia”: Del engaño en Facebook a la casa del terror

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Personas desaparecidas.

LANOTA.MX.– No sólo es Teuchitlán, la desaparición forzada de jóvenes se da en varias partes del país.

El 3 de octubre de 2017, un mensaje inesperado y desconcertante llegó a una familia de Jalisco:

“Dígale a mi jefecita que la amo, que no se preocupe, que estoy trabajando. La siguiente semana les deposito un dinero. Los quiero, ando trabajando, todo relax, cuídense”.

Pero ese mensaje, lleno de una aparente tranquilidad, no coincidía con la realidad. Solo un día antes, el joven remitente había desaparecido sin dejar rastro, y su forma de expresarse nunca había sido tan despreocupada.

Todo comenzó el 2 de octubre, cuando el joven salió de la escuela a las 4 de la tarde y jamás regresó a casa. La desesperación de su madre la llevó a recorrer la Cruz Verde, a consultar a amigos y, finalmente, a la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas, donde activó la temida Alerta AMBER.

UNA PISTA EN PUERTO VALLARTA

La investigación tomó un rumbo inesperado. El policía Miguel Ángel Gómez Arredondo recibió pistas que lo condujeron hasta Puerto Vallarta, donde unos albañiles le comentaron sobre una casa en la que se habían visto “varios muchachos”.

Al llegar, encontró a 22 jóvenes que aseguraban haberse conocido por Facebook y estar allí “por diversión”. Entre ellos, oculto tras una fachada de normalidad, estaba el joven desaparecido, insistiendo en que todo estaba bien. Pero nada estaba bien.

FACEBOOK: LA TRAMPA MORTAL

Los indicios revelaron un inicio sombrío: una publicación en Facebook ofrecía un supuesto empleo, acompañada de un número de Veracruz. Cuando el joven llamó, le interrogaron sobre su domicilio y, minutos después, recibió otra llamada desde Jalisco:

“¿Quieres el trabajo, sí o no?”

Esa respuesta lo empujó a un destino que jamás imaginó.

EL SECUESTRO Y EL TRÁNSITO AL INFIERNO

El mismo 2 de octubre, al salir de su casa, un Ford Figo lo esperaba. Dos hombres, con una mirada helada y sin compasión, lo intimidaron:

“Mira, cabrón, nosotros somos del Cártel Jalisco Nueva Generación. Tú vas para la escuela de sicarios. Si no te subes, matamos a toda tu familia.”

Sin opciones, el joven fue llevado a la Central de Autobuses de Tlaquepaque y, desde allí, a Puerto Vallarta.

LA “ESCUELITA DEL TERROR”

En una casa de dos pisos, el ambiente se tornó opresivo. Junto a otros cinco jóvenes, fue recibido con una orden única:

“Escuchen, vean, aprendan y callen.”

Durante los días siguientes, la rutina se transformó en una pesadilla. Mientras empaquetaban droga en pequeñas bolsas y armas llegaban sin aviso, los jóvenes eran despertados en plena noche para ser formados en posición de firmes, donde cualquier movimiento era castigado de inmediato.

“Estuvimos sin hacer nada, sólo comiendo y durmiendo, pero luego comencé a ver armas y droga, me pusieron a hacer unas bolsitas con un tipo de droga, eso ya no me gustó“.

Su primer “trabajo” fue hacer la limpieza de la casa. Era el 3 de octubre de 2017 cuando otros 17 muchachos llegaron a Puerto Vallarta: “Algunos eran expolicías, otros rateros, otros drogadictos”.

El 4 de octubre una camioneta llegó a la casa. Estaba cargada con bolsas de plástico negras llenas de crystal o hielo (metanfetamina), bolsas moradas y unas etiquetas que decían “Zona Norte”.

“¡A chambear!“, les ordenaron: ”Teníamos que empacar lo que estaba en las bolsas negras en las moradas (…). Cada bolsita iba pesando en porciones de 1,5, 10 y 15 gramos (…). El 5 de octubre llegó un hombre con muchas armas tipo rifles y pistolas”.

UN FINAL INESPERADO

El 9 de octubre, en un breve respiro de normalidad, se organizó una carne asada. Pero esa calma fue efímera.

Al día siguiente, el grito de “¡Papi está afuera!” resonó, anunciando la inminente llegada de la policía y marcando un giro en aquella oscura jornada. (Con información de Infobae)

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