LANOTA.– Durante más de medio siglo, Ismael “El Mayo” Zambada no sólo dirigió un imperio criminal, también mantuvo a su servicio a policías, militares y políticos mexicanos. Así lo confesó en una corte de Nueva York, donde aceptó su responsabilidad por el tráfico de más de 1.5 millones de kilos de cocaína hacia Estados Unidos.
“Me declaro culpable. Asumo la responsabilidad de todas mis acciones”, dijo el capo frente al juez Brian Cogan, en un momento que dejó paralizada a la sala.
DECLARACIÓN DE CULPABILIDAD
Zambada se presentó vestido con uniforme azul de prisión y un overol naranja debajo. Caminaba cojeando, con el cabello canoso peinado hacia atrás y la barba recortada. Ante fiscales, agentes de la DEA y periodistas, relató su trayectoria criminal:
“Empecé en 1969 con marihuana; después vino la cocaína. Creé una red criminal que yo dirigí, llamada el Cártel de Sinaloa,” narró con voz pausada, mientras cada palabra retumbaba en la sala.
POLICÍAS, MILITARES Y POLÍTICOS A SU SERVICIO
En su testimonio, Zambada no ocultó la corrupción que lo protegió durante décadas:
“Desde el principio y hasta el momento de mi captura he pagado sobornos a policías, militares y políticos en México. Esto me permitió operar con libertad y mantener el negocio funcionando,” dijo, mientras los presentes tomaban nota de cada frase.
Agregó que esos sobornos no eran incidentales, sino parte de una maquinaria que sostuvieron durante años:
“No fue solo dinero, fue control. Pagábamos para garantizar rutas, protección y silencio. Sin eso, nada de esto habría sido posible,” explicó.
LA CAÍDA DEL MITO
El histórico capo no sólo confesó delitos, también pidió perdón:
“Asumo la responsabilidad de todo y pido disculpas a todos los afectados por mis acciones. Sé que el daño que causé es incalculable,” dijo, mientras algunos de los agentes presentes intercambiaban miradas sorprendidas.
Su abogado, Frank Pérez, aclaró al finalizar la audiencia:
“La información de El Mayo Zambada se queda con El Mayo Zambada. No habrá más declaraciones ni revelaciones sobre las entrañas del cártel,” afirmó con firmeza.
UN IMPERIO DE DROGA Y DINERO
Zambada también detalló la magnitud de su operación:
“Traficamos 1.5 millones de kilos de cocaína, toneladas de metanfetaminas y heroína, todo hacia Estados Unidos. Parte de ese dinero se usó para sobornos sistemáticos. Sin corrupción institucional, nada de esto habría sido posible,” confesó.
EL FUTURO DE SU CONDENA
El juez Cogan impuso cadena perpetua y la confiscación de 15 mil millones de dólares, la mayor sanción económica a un narcotraficante mexicano.
“Llegó el momento de reconocer medio siglo de actividad criminal,” concluyó Zambada, mientras regresaba a su celda, dejando claro que medio siglo de impunidad había terminado en Nueva York.
LA CAPTURA QUE SACUDIÓ A SINALOA
Su detención ocurrió el 25 de julio de 2024 en el aeropuerto rural de Doña Ana, Nuevo México, tras ser emboscado en Culiacán y trasladado a la pista de despegue. Viajaba junto a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”.
“Fue un operativo calculado. No hubo violencia innecesaria, pero se terminó su libertad de por vida,” relató un funcionario estadounidense presente en la operación.
La captura desencadenó una crisis interna en el Cártel de Sinaloa, con ajustes de cuentas y un repunte de la violencia que todavía resuena en Sinaloa.
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