LANOTA.-La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vive horas de tensión. Mensajes anónimos con amenazas de masacre circulando en redes sociales y correos electrónicos obligaron a la institución a suspender las actividades presenciales en varias facultades y Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH), en un escenario marcado por la psicosis y el temor a un ataque.

COMUNIDAD UNIVERSITARIA EN ALERTA
Este 29 de septiembre de 2025, la Facultad de Química, Derecho, Ingeniería y Economía anunciaron que sus clases se trasladarían a modalidad en línea. La medida, dijeron, responde a la necesidad de “salvaguardar la integridad de estudiantes y docentes”.
En el mismo sentido, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza informó que sus actividades serían a distancia, subrayando que lo fundamental es la salud mental y la seguridad de su comunidad.
La decisión no es menor: la universidad más grande del país se vio obligada a replegarse por amenazas que evocan escenarios de masacre.
MENSAJES QUE INFUNDEN TERROR
Los mensajes que circularon en Facebook y otros canales anónimos fueron claros y perturbadores. Advertencias como: “algo malo pasará, no crean que la FQ se salvó”, o la siniestra frase: “despídanse de sus familias”, sembraron miedo entre los universitarios.
En los mensajes, incluso se alude a que “cobrarán otra vida” en lugares de alta afluencia, lo que elevó la preocupación tras el reciente asesinato de un estudiante del CCH Sur, crimen que todavía sacude a la comunidad académica.
CCH EN PARÁLISIS PREVENTIVA
El miedo también alcanzó a los CCH. Por prevención, Azcapotzalco, Vallejo, Naucalpan y Sur suspendieron clases durante varios días. Aunque los profesores se mantendrán en contacto con sus alumnos por plataformas digitales, el mensaje es claro: el riesgo es real y no puede minimizarse.
PROTOCOLOS Y DENUNCIAS
La Facultad de Química anunció que presentará denuncia formal por las amenazas recibidas, mientras las autoridades de la UNAM activaron protocolos de seguridad y solicitaron vigilancia permanente en los planteles.
El llamado de las autoridades universitarias fue contundente: “no caer en provocaciones ni en desinformación”. Sin embargo, la sensación de psicosis se extiende entre estudiantes y familias que ven en peligro la vida misma de los jóvenes en espacios que deberían ser seguros.
ENTRE EL TEMOR Y LA EXIGENCIA DE SEGURIDAD
La UNAM enfrenta un desafío mayúsculo: cómo garantizar la seguridad de más de 360 mil estudiantes en medio de amenazas que evocan la violencia más extrema. Mientras tanto, el silencio en los pasillos y aulas vacías refleja una verdad dolorosa: la educación está siendo replegada por el miedo.
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