Asesinan al exrector de la UTT: Tlaxcala de luto e indignada

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Humberto Becerril, exrector de la UTT.

LANOTA.– La madrugada del jueves, Tlaxcala amaneció con una noticia que sacude hasta el alma: Humberto Becerril Acoltzi, exrector de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT), fue hallado muerto junto a otra víctima en un predio abandonado de Santa Cruz Tlaxcala.

El crimen no solo arrebata la vida de un académico y empresario reconocido, sino que exhibe una vez más la crueldad y descomposición social que lacera al estado.

UN HALLAZGO QUE DESGARRA

A las 3:20 de la madrugada, en una obra negra de la comunidad de San Miguel Contla, un hombre en situación de calle se topó con la escena macabra: dos cuerpos con huellas de violencia, cubiertos con cal y acompañados de un mensaje amenazante. Entre ellos, fue identificado Humberto Becerril, quien había sido privado de su libertad apenas 24 horas antes.

UN SECUESTRO QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA

El miércoles, un comando armado irrumpió en la vivienda del exrector, en Apetatitlán. Se lo llevaron junto a un acompañante, saquearon su casa y huyeron en tres vehículos de lujo. La familia pidió ayuda inmediata, pero la Fiscalía los hizo esperar: se negaron a activar la alerta de búsqueda antes de las 72 horas reglamentarias. Esa burocracia, hoy, pesa como una condena.

LA VIDA DE UN ACADÉMICO TRUNCADA

Humberto Becerril fue rector de la UTT en el sexenio de Marco Antonio Mena Rodríguez. Después se dedicó a actividades empresariales y mantuvo vínculos con sectores políticos. La comunidad universitaria lo recuerda como un hombre comprometido con la educación tecnológica.

La propia UTT expresó su dolor en redes sociales: “Reconocemos su legado y valiosa contribución en la formación académica de generaciones de estudiantes… A sus familiares y seres queridos, nuestras más sinceras condolencias”.

INDIGNACIÓN Y DOLOR EN TLAXCALA

El doble homicidio no solo es un golpe a la seguridad pública; es también un recordatorio del estado de indefensión en que viven los ciudadanos, donde ni el prestigio ni la trayectoria protegen de la violencia.

La comunidad académica exige justicia. La sociedad tlaxcalteca, en cambio, exige algo más profundo: que termine la impunidad que permite que los secuestros y asesinatos se conviertan en una rutina dolorosa.

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