Caos en la UNAM: IA anula examen a miles de aspirantes por usar lentes o ruidos de la calle

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Inconformidad de aspirantes a licenciatura de la UNAM por la IA utilizada para el examen.

LANOTA.- El histórico salto tecnológico que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) implementó para su proceso de admisión de cara al ciclo escolar 2026 se ha convertido, para miles de aspirantes, en una auténtica pesadilla digital. 

Lo que debía ser una jornada de evaluación de conocimientos se transformó en una cronología de frustraciones, cancelaciones arbitrarias por parte de algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) y una profunda brecha de desigualdad técnica que ha dejado a miles de jóvenes fuera de la máxima casa de estudios antes de que pudieran responder su última pregunta.

A través de foros, redes sociales y plataformas de activismo digital, los afectados describen un escenario donde los factores externos tuvieron más peso que años de estudio y preparación.

CRÓNICA DE UNA EVALUACIÓN VIRTUAL: CUANDO EL ENTORNO SE VUELVE EL ENEMIGO

La mañana del examen comenzó con alta tensión en miles de hogares mexicanos. A diferencia de las tradicionales filas en las sedes asignadas, esta vez los pasillos se cambiaron por salas y recámaras. Las reglas impuestas por la UNAM eran estrictas: aislamiento total, prohibición de dispositivos secundarios y rostro despejado. Sin embargo, la realidad de la infraestructura urbana de México no tardó en colisionar con las exigencias del software de monitoreo (proctoring).

A los pocos minutos de iniciada la prueba, los reportes de anomalías comenzaron a multiplicarse. Uno de los testimonios más alarmantes en internet detalla cómo el sistema de Inteligencia Artificial detectó como “intento de trampa” el uso de gafas de aumento visual

El algoritmo, programado para identificar destellos de pantallas secundarias, confundió el reflejo de la misma pantalla en las micas de los lentes con la luz de un teléfono celular, procediendo a la cancelación inmediata del acceso.

El absurdo tecnológico no se detuvo ahí. Otros aspirantes afirmaron que sus exámenes fueron anulados debido a ruidos ambientales completamente ajenos a su control. El paso del camión recolector de basura, el ladrido de los perros vecinales o los ruidos cotidianos de las calles fueron clasificados por el sistema como “interacción con terceras personas” o “ayuda externa”, invalidando meses de estudio en un segundo.

INFRAESTRUCTURA Y DESIGUALDAD: LA VOZ DE LOS EXCLUIDOS

“Un examen debe evaluar conocimientos, no la calidad del internet ni el ruido de la calle”, se lee en la descripción de una petición que avanza rápidamente en la plataforma Change.org, donde los solicitantes exigen la reposición de las pruebas en un formato justo. La preocupación central radica en que la modalidad en línea asume que todos los hogares en México cuentan con las mismas condiciones de conectividad y privacidad.

Testimonios como el de Naomi, originaria de Puebla, y Evelin, residente de Cuautitlán Izcalli, exponen el corazón del descontento: muchos aspirantes no disponen de computadoras propias con las especificaciones técnicas requeridas ni de conexiones estables a internet de banda ancha. Para ellos, un microcorte de luz o una caída momentánea del módem significó el fin automático de su oportunidad universitaria.

Paradójicamente, mientras el sistema castigaba con extrema dureza las eventualidades del entorno doméstico, en el submundo digital proliferaban las vulnerabilidades reales. En redes sociales se detectaron decenas de publicaciones donde usuarios aseguraban tener en su poder el banco de preguntas oficial de la UNAM 2026 y cobraban por compartirlo, lo que pone en entredicho la integridad global del proceso digital.

EL CONTRASTE CON LA PRESENCIALIDAD Y EL CALENDARIO DE ADMISIÓN

La crisis del examen en línea ha reavivado con fuerza los argumentos en favor de la modalidad presencial. Quienes defienden el formato tradicional sostienen que acudir a un aula física iguala las condiciones de todos los competidores: todos responden bajo la misma iluminación, sin riesgo de fallas eléctricas locales y con supervisores humanos capaces de aplicar el sentido común ante un ruido externo o el uso de anteojos médicos.

Cabe apuntar que este escenario se cruza con las fechas globales de selección. La UNAM comenzó de manera paralela la aplicación física de su examen de admisión a la licenciatura el pasado 23 de mayo, un despliegue masivo que se extenderá hasta el 7 de junio y que contempla la atención de más de 191 mil aspirantes

Por su parte, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) mantiene programadas sus evaluaciones en la modalidad en línea para los días 30 de mayo, 13 y 14 de junio, lo que mantiene en alerta a la comunidad estudiantil ante el temor de que se repliquen las fallas de la UNAM.

Hasta el momento, las autoridades universitarias no han emitido un posicionamiento definitivo respecto a los folios cancelados por falsos positivos de la Inteligencia Artificial, mientras la presión social y el número de firmas digitales siguen en aumento.

PUNTOS CLAVE DE LA NOTA

  • Implementación polémica: La UNAM aplicó el examen de ingreso a licenciatura en línea para el ciclo 2026, resultando en múltiples quejas por cancelaciones consideradas arbitrarias.
  • Falsos positivos de la IA: El software de supervisión anuló exámenes por interpretar el reflejo en las gafas de aumento como el uso ilícito de celulares.
  • Factores externos incontrolables: Ruidos ambientales inevitables (como el camión de la basura) e interrupciones de luz o internet provocaron la cancelación automática de las pruebas.
  • Brecha digital evidente: Aspirantes denunciaron que el formato virtual discrimina a quienes no cuentan con equipos de cómputo óptimos ni redes estables en sus hogares.
  • Mercado negro de reactivos: A pesar del estricto control algorítmico, se detectó en redes sociales la venta y filtración de presuntos bancos de preguntas oficiales.
  • Exigencia comunitaria: A través de Change.org, los estudiantes exigen el retorno absoluto a la modalidad presencial para garantizar la equidad y la certeza del proceso de selección.

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