Imagen creada con Inteligencia Artificial ChatGPT.
LANOTA.– El Gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda, puso sobre la mesa un ajuste que muchos ya sienten en el bolsillo aunque aún no se aprueba: el aumento de impuestos a cigarros y bebidas azucaradas, dos de los consumos más comunes en México.
La propuesta está dentro del Paquete Económico 2026 y, más allá del lenguaje técnico, lo que significa es que fumar y refresquearse va a salir bastante más caro.
¿QUÉ CAMBIA CON LOS CIGARROS?
Hasta ahora, por cada cajetilla que compras, el precio incluye un impuesto conocido como IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios). Ese gravamen se calcula con base en el valor del producto.
Actualmente es de 160%. Es decir, si la cajetilla cuesta 100 pesos de base, el impuesto sube 160 pesos más.
La nueva propuesta lo eleva a 200%, lo que haría que por cada 100 pesos, el cargo sea de 200.
Y no se queda ahí:
- Se suma una cuota fija por cada cigarro. Hoy es de 0.64 pesos por pitillo; para 2026 subiría a 0.85 pesos. En 2030 se espera que alcance 1.15 pesos por unidad.
- Se incluyen productos emergentes, como las bolsas de nicotina y los vapes, con un esquema similar de impuestos.
- Incluso los puros artesanales tendrían ajuste: del 30.4% al 32%.
Resultado: una cajetilla de 20 cigarros podría costar entre 90 y 100 pesos, cuando hoy se encuentra entre 70 y 80 pesos.
EL GOLPE A LOS REFRESCOS
Los refrescos tampoco se salvan. El IEPS que grava las bebidas azucaradas prácticamente se duplicaría: de 1.64 pesos por litro en 2025 a 3.08 pesos en 2026.
Esto incluye:
- Refrescos regulares.
- Versiones light.
- Jarabes, polvos y concentrados, incluso artesanales.
- Agua mineral y bebidas con edulcorantes.
Así quedaría en la práctica:
- Un refresco de 600 ml pasaría de 20 a 23.50 pesos.
- Una botella retornable de 2.5 litros, de 32 a 38 pesos.
- Una presentación de 3 litros, de 37 a 44 pesos.
- Incluso el agua mineral chica (600 ml) subiría de 16 a 18.50 pesos.
¿Y PARA QUÉ TANTO IMPUESTO?
Hacienda justifica el golpe con un doble objetivo:
- Recaudar más dinero para programas de salud.
- Desincentivar el consumo de productos que están ligados a enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o cáncer.
Además, las tabacaleras deberán reportar al SAT datos mucho más específicos sobre el peso del tabaco, la nicotina y los precios de cada presentación, para tener mayor control de lo que entra al mercado.
EN RESUMEN
Si eres fumador o amante de los refrescos, el 2026 podría llegar con una factura más pesada. La cajetilla de cigarros podría rozar los 100 pesos y la Coca de 3 litros hasta los 44 pesos. Todo dependerá de que el Congreso apruebe el paquete tal como lo planteó Hacienda.
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